La Europa a la que queremos seguir viajando.

No es una frivolidad. Vamos a recorrer hoy a ojo de pájaro varios países que hemos visitado en los últimos años.

Queremos seguir visitándolos. A todos. Y a sus vecinos. 

 

Helsinki, ciudad de encuentro.

Una de nuestras ciudades favoritas en el Báltico es Helsinki.

Un encuentro de múltiples influencias, con una arquitectura monumental e imponente en muchos casos.

 

Plaza del Senado

 

En su majestuosa Plaza del Senado se percibe el legado ruso, la convivencia de varias religiones (evangélica, ortodoxa).

Esa convivencia que ha hecho de Finlandia un país de referencia en tantas cosas.

 

 

Y por supuesto en Helsinki hay que visitar su Estación Central de Ferrocarril. Esta maravilla de Eliel Saarinen acabada en 1919 recuerda a Gotham City, o más bien es al revés. Estilo personal a más no poder.

 

La capital de Finlandia en un día

No es Gotham es Helsinki

 

 

Del Modernismo de Helsinki a la pequeña y bella Tallín.

Al otro lado del golfo de Finlandia está Estonia.

Esta pequeña república báltica tiene por capital a una auténtica joya. Tallín enamora con su mezcla de ciudad medieval, influencias rusas, alemanas y escandinavas.

Una plaza del ayuntamiento preciosa, tan típica de Centroeuropa.

Su parte alta, Toompea, con su preciosa catedral ortodoxa Alexander Nevski.

Y también claro, su amplia y orgullosa historia.

 

 

 

 

 

 

 

Tallín la joya medieval del Báltico

Plaza de la Independencia

 

Y seguimos en el Báltico, en Vilna, a 200km de Minsk.

Más al sur de Estonia llegamos a Lituania, y su capital Vilna. Ciudad que pudimos visitar varias veces hace años.

Es Vilna una ciudad pequeña, interior a diferencia de Tallín.

Pequeña y orgullosa. Un contraste de modernidad e historia.

Con su Catedral y campanario, y también con su iglesia de Santa Ana, entre otros sitios excepcionales.

 

 

 

 

 

Y del Báltico hasta Hungría.

Nuestra colaboradora Marta Sánchez va a ser la protagonista de las dos últimas etapas de este recorrido por la Europa a la que queremos seguir viajando.

Primero en Budapest.

Su recorrido por media Europa y Turquía en autocaravana es uno de nuestros viajes favoritos. Y lo es porque refleja lo que siempre decimos en El Viajero Accidental: la cercanía, contar los viajes en primera persona.

Marta y su familia nos llevaron a conocer Budapest. Buda y Pest, el Danubio que las divide, las vistas del impresionante Parlamento desde el río, la famosa calle Andrassy, el castillo de Buda, la basílica de san Esteban...

No solo eso, su recorrido por las carreteras húngaras es una auténtica delicia.

 

Budapest y alrededores en autocaravana

 

 

 

 

 

 

Y para terminar, una maravilla poco conocida, Rumanía. 

Marta y su familia en su recorrido en autocaravana nos llevaron a Rumanía.

Tres artículos nada menos para poder abarcar un país bellísimo. En naturaleza, arquitectura, sus gentes…

Por ejemplo este monasterio, Monastirea Muncel, en los montes Apuseni (Transilvania).

 

 

O Rimetea, un pueblo muy bonito pero diferente , porque es…¡húngaro! Tiene su otro nombre húngaro: Torockó.

 

 

Alba Iulia y nos encanta, con su espectacular ciudadela fortificada, rodeada de murallas y puertas. Dentro del recinto fortificado está la catedral católica y la ortodoxa, así como otras construcciones; también restos romanos….y es que Alba Iulia fue capital de la Dacia romana, con el nombre de Apulum.

 

 

Y una última recomendación : el castillo de Peles, en Transilvania.

 

 

 

Como decíamos, no es frivolidad. Poder viajar es reflejo de que las relaciones entre países son de respeto, de respeto de las normas de cada uno. Así que por eso deseamos volver a la Europa a la que queremos seguir viajando.

 

Más artículos sobre estos países en El Viajero Accidental:

 

 

 

Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

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