La aventura comienza en el mes de octubre de 2019. Era nuestro segundo viaje a EEUU, la primera vez habíamos estado en Nueva York celebrando nuestra luna de miel. Elegimos esta fecha porque nos hacía ilusión conocer de primera mano la fiesta de Halloween, y la ruta por mi afición a la antropología y a los pueblos indios norteamericanos (la gente que me conoce desde hace muchos años sabrá de lo que estoy hablando).

Volamos con United Airlines desde Madrid al aeropuerto de Newark (New Jersey). Y desde allí a Minneapolis, la ciudad más grande del estado de Minnesota plagada de hermosos lagos y bañada por el río Mississippi. Un dicho popular dice que cada vez que alguien atraviesa el río, tiene que deletrear la palabra “Mississippi” antes de llegar a la otra orilla ¡Es muy divertido intentarlo!

En la ciudad nos dieron la bienvenida nuestros primos, Alvaro y Jena, quienes ejercieron de magníficos anfitriones y nos hicieron el planning de viaje. Cargamos el coche con las maletas para cuatro días y todo lo necesario para disfrutar de nuestra estancia en Rapid City (Dakota del Sur), que nos sirvió de cuartel general para movernos por la zona.

¡Salimos de Minneapolis a primera hora de la mañana, por delante 938 km, rumbo al oeste, yeaaah…!

Os muestro aquí el recorrido en Google Maps:

 

Al suroeste de Minnesota, justo al norte de la ciudad de Pipestone, nuestra primera parada: Pipestone National Monument. Se trata de un conjunto arqueológico situado en una extensa pradera, considerado lugar histórico por haber estado poblado en el pasado por los nativos americanos.

Pipestone National Monument

 

A la entrada hay un centro de visitantes, desde el que se accede al recinto. En él ya puedes empezar a sumergirte en la apasionante historia y cultura india. Ya en el exterior se puede hacer un tour que dura aproximadamente dos horas y ver algunos lugares interesantes porque merece la pena.

 

Uno de ellos es un yacimiento de piedra roja que los indios excavaban para elaborar diversos objetos como amuletos y sus famosas pipas; hoy en día se puede ver cómo los nativos todavía conservan esta tradición. El parque está abierto al público todos los días (excepto el Día de Acción de Gracias, el 25 de diciembre y el 1 de enero) en horario de 8:00-17:00 horas.

 

Según nos cuenta el folleto informativo disponible en el centro de visitantes: “La historia de esta piedra y las pipas hechas con ella puede abarcar 2.000 años de vida de los indios de las llanuras. Inseparables de las tradiciones que estructuraban la rutina diaria y honraban al mundo de los espíritus, las pipas ocupaban un lugar destacado en las costumbres del pueblo y en los tratos entre tribus. La historia es paralela a una cultura en transición porque la evolución de las pipas influyó -y fue influenciada- por la asociación de sus fabricantes con exploradores, comerciantes, soldados y colonos”.

Dicho folleto incluye un grabado del artista George Catlin que refleja la actividad en las canteras de Pipestone en 1836 y la imagen de una pipa que representa a una mujer.

Folleto informativo

 

Después de la visita continuamos la ruta hacia Rapid City y dejamos atrás el estado de Minnesota. Nos adentramos en el estado de Dakota del Sur. Cruzamos el río Missouri, haciendo alguna parada para repostar gasolina y enredar en las tiendas de las estaciones de servicio.

Al llegar a la ciudad, nos alojamos en una típica casa americana habilitada como vivienda turística que habíamos reservado previamente a través de Airbnb.

 

Hacía un frío que pelaba…

¡En la próxima entrega os contaré la segunda jornada de este fascinante roadtrip!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que menciono y mi opinión es independiente”.

 

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