Hoy comenzamos a explorar las Black Hills, las famosas colinas negras que en otro tiempo fueron escenario de continuas batallas por las tierras indígenas, hoy en día continúan siendo un lugar sagrado para los indios. Constituye un enorme bosque, Black Hills National Forest (zona marcada en verde) que incluye a su vez varios parques nacionales.

Mapa de las Black Hills

Para más información sobre las Black Hills podéis visitar: https://www.blackhillsbadlands.com.

Dejamos Rapid City para dirigimos al suroeste; a unos 60 km. hasta llegar a Crazy Horse Memorial. A la entrada del recinto hay que pagar una entrada por vehículo y número de visitantes (30€ si son tres personas o más) que permite acceder al complejo.

El memorial está constituido por una escultura en la montaña del líder Lakota, Crazy Horse (Caballo Loco) apuntando al horizonte (en construcción), el museo del indio norteamericano y el centro educacional y cultural de los nativos americanos. Está gestionado por una fundación, cuyos fondos proceden de la recaudación de las entradas y de donaciones privadas. La finalidad es proteger y preservar la cultura, tradición y el patrimonio de todos los indios norteamericanos. Los nativos americanos eligieron a Caballo Loco como la imagen del proyecto, que se inició en 1948 por el escultor americano de origen polaco, Korczak Ziolkowski. A día de hoy todavía queda mucho por construir ¡Se estima que la escultura estará terminada dentro de cincuenta años! Para más info.: https://crazyhorsememorial.org/.

 

No os perdáis el museo, donde uno puede sumergirse en la historia y en la cultura de los indios norteamericanos, observar fotografías, pinturas, esculturas, trajes, joyas, utensilios, etc. Hasta se puede acceder al interior de un tipi ¡Te sorprendería lo espacioso que es! Para los amantes del shopping, deciros que la tienda es una maravilla, os recomiendo que si queréis comprar algún recuerdo… éste es uno de los mejores sitios.

 

Continuamos por la carretera hacia Sylvan Lake, adentrándonos en el Custer State Park (Parque Estatal Custer). El paisaje es precioso en esta época del año, todo nevado, los arboles, los ríos, naturaleza en estado puro. De vez en cuando nos vamos encontrando algunas casas de madera con sus chimeneas humeantes y los pavos correteando. A alguno le quedará poco ya que próximamente se celebrará el Día de Acción de Gracias… Hay zonas de recreo cerradas y tímidos ciervos. Cuando llegamos al lago aprovechamos para hacer una pequeña ruta. Subimos a lo alto de unas rocas para divisar el lago y disfrutar de la paz del entorno. Se trata de un área en el que se pueden realizar actividades como: escalada, senderismo, paseos a caballo, natación, alquiler de pequeñas embarcaciones, etc.

 

 

Proseguimos nuestra ruta hacia el centro de visitantes del parque. Pagamos una entrada por vehículo y nos permite recorrer una carretera que rodea un recinto (Wildlife Loop Road) en el que se pueden ver animales en libertad, entre otros, bisontes americanos. Normalmente las manadas de bisontes son de hasta 1.300 ejemplares ¡pero nosotros solo vimos uno! Eso sí, deambulaba tranquilamente por el arcén de la carretera con lo que pudimos parar el coche y hacer una fotografía a escasos metros ¡Menuda impresión verlo tan de cerca! Para más info: www.custerstatepark.com

De camino a “casa” decidimos parar a cenar en un local de comida americana, el “Sickies Garage” (www.sickiesburgers.com). Nos llamó la atención la hamburguesa con pan de donuts, muy baja en calorías como os podéis imaginar y que por supuesto… ¡degustamos!

 

¡Hasta pronto! ¡En breve os contaré la tercera jornada de este fabuloso roadtrip!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

 

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