Amanece un día muy frío y soleado. Hoy ponemos rumbo hacia el noroeste, hacia Devils Tower National Monument, en el estado de Wyoming. Se encuentra a 170km de Rapid City por una carretera que atraviesa llanuras y montañas. A lo lejos se divisa la torre elevándose hacia el cielo, que deja sin palabras.

Conforme uno se va acercando se ven perritos de la pradera de cola negra ¡Qué curiosos son estos animales! Puedes pasarte horas observando cómo juegan, pero eso sí hay que tener cuidado con ellos, porque además de morder y poder transmitir enfermedades, las madrigueras abandonadas pueden ser el hogar de viudas negras o serpientes de cascabel (raramente las víboras muerden a los humanos a menos que sean molestadas o maltratadas).

 

Al pie de la torre nos encontramos el centro de visitantes. Se trata de un antiguo museo que además de ofrecer información sobre el lugar, funciona como tienda y oficina de registro para los escaladores. Allí pudimos descubrir los orígenes y la leyenda de la torre. Para los indios norteamericanos se trata de un lugar sagrado, al que cada tribu denomina de una manera y con leyendas similares sobre su origen, siendo conocido como “Bear Lodge” (morada del oso).

Los kiowas cuentan: “Ocho niños estaban ahí jugando, siete hermanas y su hermano. El niño de repente se quedó mudo, se estremeció y empezó a correr sobre sus manos y pies. Sus dedos se convirtieron en garras y su cuerpo se cubrió de pelaje. Enfrente de donde había estado el niño había un oso. Las hermanas estaban aterrorizadas; ellas corrieron y el oso detrás de ellas. Llegaron a la cepa de un enorme árbol, y el árbol les habló. Les ordenó treparlo, y conforme lo hacían empezó a levantarse en el aire. El oso vino para matarlas, pero ellas estaban un poco más allá de su alcance. Se subió contra el árbol y raspó toda la corteza de alrededor con sus garras. Las siete hermanas fueron conducidas hasta el cielo, y se convirtieron en las estrellas de la Osa Mayor”.

 

 

El nombre “Devils Tower” (”Torre del Diablo” al que un error ortográfico dejó sin apóstrofe, correctamente sería “Devil´s Tower”) fue acuñado en 1875 por un coronel del ejército americano que había sido enviado por el General Custer para explorar la zona. En 1906 fue declarado primer Monumento Nacional y posteriormente Parque Nacional, y es que en el área hay mucho más que la torre porque  las montañas y los bosques de pinos de las Black Hills se funden con las llanuras ¡Podemos encontrar más de 150 especies de animales!

Así que decidimos hacer una ruta siguiendo un antiguo sendero llamado Devils Tower Trail, que tiene 2 kilómetros de longitud y rodea todo el diámetro de la torre. A lo largo del paseo que discurre por el bosque se puede ver la montaña bajo distintas perspectivas, a cual más impactante. El entorno es realmente mágico: las ofrendas de los indios en los árboles, los sonidos de los animales y sus huellas en la nieve, las flores silvestres, los cantos de los pájaros, el silencio… así que no es de extrañar que aquí fuera donde se rodó la película de Steven Spielberg “Encuentros en la Tercera Fase”.

Me llamó la atención que se permita la escalada en este lugar siendo sagrado para varias tribus de nativos americanos y que sólo se cancele dicha práctica de manera voluntaria en el mes de junio.

 

 

De vuelta a Rapid City

Nos adentramos en las Black Hills por una carretera pegada a un río que serpentea las colinas llamada “Spearfish Canyon Scenic Byway”. El paisaje que nos encontramos a lo largo de sus 30 kilómetros era espectacular por las colinas nevadas, con cataratas cayendo al río helado y animales en libertad, que recordaban las escenas finales de la película “Bailando con Lobos” ¡Una pasada!

 

 

Continuando por la carretera, llegamos a Deadwood ¡Y cómo nevaba! Es un pueblo muy curioso, donde parece que estás en el lejano oeste. A mediados del siglo XIX, fue un lugar muy frecuentado por los buscadores de oro. En su avenida central, la mayoría de los locales son casinos de juego y tiendas en las que te puedes sentir un autentico vaquero americano.

 

 

Casi llegando la noche recorrimos los 60 km. que nos separaban de Rapid City, que como ya sabéis era nuestro campamento base. Nos fuimos a disfrutar de unas cervezas caseras en una de sus famosas breweries, Independent Ale House.

¡Hasta pronto! Aún quedan algunas jornadas… que os seguiré contando.

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo y no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

 

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