¡Volver a Las Merindades de Burgos año tras año es un auténtico placer! La comarca de Las Merindades está situada al norte de Burgos. En ella nos vamos a encontrar un paisaje variopinto ya que confluyen la Cordillera Cantábrica, el Valle del Ebro y la Meseta. El gran protagonista de los paisajes espectaculares es el agua. Nos vamos a encontrar con ríos, arroyos, saltos de agua, cascadas, desfiladeros de ríos y kilómetros de grutas realizadas por la fuerza del agua dentro de las montañas.

Este año volví a visitar a una gran amiga en Medina de Pomar, en esta ocasión lo hice acompañada de otra buena amiga. Tras unos días de descanso, comenzamos a visitar sitios de interés en Las Merindades de Burgos. Como ya conocíamos bastantes lugares de la zona, en este viaje optamos por recorrer las Merindades de Valdeporres y Sotoescueva, lindantes entre sí y próximas a los valles del río Pas en Cantabria.

Desde nuestro campamento base en Medina de Pomar nos dirigimos a Villarcayo y de allí a Puentedey, en la Merindad de Valdeporres.

Puentedey es un pueblo atravesado por el río Nela y enclavado en una zona de especial belleza, que además posee un puente natural que atrae a muchos visitantes.

 

El puente natural tiene su origen en una cavidad kárstica que ha quedado al descubierto por la erosión. El río Nela hace varios millones de años discurría sobre una superficie calcárea muy impermeable pero con el transcurso del tiempo el agua fue encontrando un trazado más directo al toparse con roca calcárea que ya tenía formados conductos subterráneos. Por eso cuando visitamos la zona podemos observar por un lado el antiguo trazado del río, con forma de meandro, y por otra parte el río atravesando el pueblo en línea recta. A la espectacularidad de este paisaje le debe su nombre el pueblo. Los lugareños de hace muchísimos años consideraron en su día que tal obra de la naturaleza sólo podía deberse a Dios, y lo bautizaron como “puente de Dios”.

El puente excavado por el río tiene unas dimensiones importantes, con más de 15 metros de altura, 35 metros de ancho y casi 80 de longitud. Se da la circunstancia de que está totalmente integrado en el casco urbano del pueblo, justo encima del puente -como si no fuese posible otro sitio- se asientan las casas y la iglesia. El conjunto es de gran belleza.

 

Dedicamos un tiempo a pasear por Puentedey, nos pareció un pueblo tranquilo con unos alrededores preciosos, ya que se encuentra rodeado de hayedos y robledales. Existen muchas rutas para poder realizar senderismo. Esta zona de inviernos duros en verano es una gozada. Los lugareños viven fundamentalmente de la ganadería.

Una vez recorrido Puentedey y después de asomarnos a su mirador, decidimos conocer la vecina Merindad de Sotoscueva y para ello pusimos rumbo a Ojo Guajeña.

El trayecto por carretera desde Puentedey no es largo, apenas son unos doce kilómetros pero la carretera es una provincial que hay que recorrer despacio, se emplean en el trayecto unos veinte minutos en los que puedes contemplar bonitos paisajes.

 

Ojo Guareña es un complejo kárstico de dimensiones difíciles de imaginar, ya que tiene más de 100 kilómetros de galerías interconectadas entre sí y otras muchas que aún no están comunicadas. En ellas se han hallado unos 70 yacimientos arqueológicos, que demuestran que fueron usadas por los humanos en el Paleolítico.

 

En el origen de este complejo está el río Guareña -que le da su nombre-, el río Trema y el arroyo de Villamartín al introducirse en el interior de la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica. Estos ríos van horadando las zonas en las que las rocas son más solubles, creándose así gargantas y galerías subterráneas.

Todo el conjunto kárstico está declarado Bien de Interés Cultural, forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de la Junta de Castilla-León como Monumento Natural y fue declarado Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la Red Natura 2000.

 

No podéis estar en el norte de Burgos y perdéroslo. Vas subiendo poco a poco hasta lo alto de la montaña. La llegada está bien indicada y además te vas a encontrar aparcamientos señalizados. Una vez cruzas la carretera comienzas a ver el perfil caído de la montaña y empiezas a descender hacia la Cueva-Ermita de San Bernabé, que como su nombre indica es una ermita que se construyó aprovechando la entrada de una cueva.

 

En la ermita hay unas pinturas murales anónimas que cuentan los martirios y milagros del Santo. La ermita es visitable pero nosotros fuimos un día que sólo estaba abierta por la mañana, no tuvimos suerte. Durante los meses de julio y agosto el horario es muy amplio y además de poder entrar en la ermita se puede realizar una visita a la cueva de Palomera, pudiendo escoger entre un recorrido corto -dos horas y media- y otro largo -de cuatro horas-. Para esto último se necesita reservar a través de la página web www.merindaddesotoscueva.es

Las Merindades de Burgos siempre te van sorprender ¡tienen mucho por descubrir!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

 

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