En las islas Sarónicas y el monte Eros vamos a estar con Marta, que sigue por Grecia y nosotros de la mano con ella.

Isla sin coches las Sarónicas, simas con sorpresas, antiguas capitales y…¡elecciones generales!
Mediados de enero…

De las llamadas Islas Sarónicas, Hydra destaca entre las demás por una razón muy especial, que la hace, también, única entre todas las islas griegas: una isla sin coches.
No coches, no motos, no vehículos a motor particulares, ni públicos, que perturben el sonido del mar, el ir y venir de lugareños y visitantes.

Ni el de los burros que transportan cargas y personas, la tranquilidad de las calles blancas y empedradas.

De las casas que trepan hacia las alturas del monte Eros, sin molestia alguna de aceleradores, pitidos o frenazos…

“Eeehh, allí hay que ir, ¡una isla sin tráfico!” exclamamos en cuanto leímos un poco sobre la existencia de tal lugar…
Nuestra idea inicial fue ir en bici, con alforjas, dos o tres días, pero…luego vimos que en realidad, tampoco es para bicis (aunque algún lugareño la tenga).

Las posibilidades de kilómetros a pedal son en realidad muy escasas; las calles son de un empedrado bastante resbaladizo, las pocas pistas asfaltadas son muy breves, porque la isla es muy pequeñita, y apenas se pasan los pocos núcleos habitados, conectados entre sí por estas pistas asfaltadas y por un curioso sistema de hidro-taxis, pues lo que hay es…senderos agrestes, ideales para calzarse botas y mochila….

 

En las ilsas Sarónicas y el monte Eros

 

O….¡unas zapatillas de trail! (pena que es en abril, a Icar se le iluminaron los ojillos😊).

 

 

Y como a Hydra no se puede pasar con nuestra casita con ruedas, y también teníamos que descartar las bicis con alforjas y tienda para pernoctar, lo que hicimos fue quedarnos en el parking de donde salen los ferries, llamado Methoni, que no tenía mucho aquél, salvo el ser un lugar apto para pernoctar, ver una bonita puesta de sol…

 

En las islas Sarónicas y el monte Eros

 

y pasar al día siguiente en el primer ferry mañanero (8am, a Noa no le hizo mucha gracia😑), y aprovechar el día entero por allí.

 

 

Claro que también podía uno quedarse a dormir, las posibilidades son varias pero estos precios ya son “europeos”, así que en lo posible lo evitamos…

Como en muchos otros sitios, nos quedamos con ganas de más, sobre todo por esos fantásticos senderitos, que darían de sí bastante…pero todo no se puede, y disfrutamos de un largo y bonito día en la isla sin coches.

No sabemos si todos los días era así, pero en nuestro mini barquito rápido que en apenas quince minutos nos llevó a Hydra íbamos, además de nosotros tres y varias personas más, un montón de…aguacates, berenjenas, coliflores, patatas y muuuchas viandas más.

Que una vez que desembarcamos, fueron eficazmente cargadas y transportadas por varios burritos a sus variados destinos. Una estampa bien curiosa, ver la animación mañanera en el puerto: barquitas llegando, burros esperando, cargas aquí y allá…Una alegre algarabía sin motores.

 

 

Hydra tiene una importante historia marítima.

Jugó también un destacado papel en la guerra entre turcos y griegos, y en sus tiempos de máximo poderío marítimo y actividad, llegó a tener una población de hasta 28.000 habitantes…son muchos comparados con los más o menos 3.000 de hoy.

De esas épocas se conservan también grandes mansiones de acaudalados propietarios, y en general la arquitectura es muy cuidada, todo muy estético y con un montón de tentadoras “tavernas”, barecitos, cafés…preciosos aunque de precios un poco prohibitivos en general. ¡isla chic!, y es que se ve que también le ha gustado a algún que otro famosillo…

En fin, un sitio que merece mucho la pena y donde pasamos un día muy chulo pateando de aquí para allá.

 

 

 

En uno de estos andares compartimos también rato con una pareja argentina, Andrea y Mario, de viaje por Grecia y Marruecos. Pasamos buen rato de charlas varias los cinco, incluida Noa claro, que ya tiene sus conversaciones y sus historias, y que explicó muy entusiasta a ambos que las cacas de burro huelen mal, y que los gatos de esta isla tienen unas colas graaandes, grandes. ¡Aquí cada uno con sus temas…!.
Como seguimos con la cámara estropeada, y esto de hacer fotos con la tablet te deja medio cegato porque como haga un poco de sol no se ve ni la pantalla, ni lo que hay tras ella, y la calidad es regular nada más…

Nos hicieron muy amablemente estas fotos que bien rápido nos hicieron llegar vía mail. ¡Muchas gracias pareja, ojalá coincidamos otra vez!

 

En las islas Sarónicas y el monte Eros

 

Y de Hydra volvimos al Peloponeso, seguimos en el sur de Argolis, en zonas agrícolas, montañosas, aunque cercanas a la costa, y llenas de olivos y frutales. No son muy turísticas, pero no porque no tengan cosas de interés, lo más destacado o lo que más nos llamó la atención…un lugar llamado Dydima que tiene unas increíbles simas, dos enormes cráteres que parece ser se formaron hace miles de años.
Son impresionantes, y de entrada libre y gratuita. A uno de ellos se accede por unas escaleras talladas en la roca y una vez en él, puedes caminar por todo su perímetro…además de vegetación y el formidable paisaje rocoso, esconde otras sorpresas como una pequeña iglesia rupestre bizantina.

 

 

El siguiente es aún más grande, pero no puede caminarse por todo su perímetro, sólo por una parte. También tiene alguna sorpresa…un redil con corderitos saltimbanquis que nos miraban sorprendidos y luego seguían con sus cabriolas, para regocijo de Noa.

 

En las islas Sarónicas y el monte Eros

 

 

Nuestra siguiente parada fue  Nafplio, donde nos quedaremos varios días, al principio un poco pasados por agua pero después mejora la cosa.

Nafplio es un pueblo grande (unos 14.000 habitantes) especialmente bonito, con una arquitectura preciosa y varios fuertes que la vigilan desde las alturas.
Nafplio fue también la primera capital griega tras las guerras de independencia en el siglo XIX.
¡un sitio chulo!

 

 

 

Dormimos en varios sitios: primero en un parking en la ciudad al lado del casco antiguo, luego cerca del puerto con un par de autocaravanas, francesa y alemana, que nos cuentan que llevan varios meses por Grecia y ahora van al revés que nosotros, rumbo Turquía, e intercambiamos informaciones varias, como suele ser habitual en estos encuentros viajeros, que la verdad que siempre gustan y dan un toque al viaje; y nos supone, sin duda, una aportación de ideas nuevas también.

Cada cual cuenta la manera en que ha hecho realidad su pequeño o gran sueño, y vemos que hay tantos modos e historias distintas como personas.
Lo que compartimos, sin duda, son las ganas de vivir de esta manera y no dejar pasar el momento cuando se presenta, o luchar de diversas formas para que se presente.

Y ese “toque” se intensificó aún más en la playa de Karathona, a unos 4 km de Nafplio donde son nuestras últimas pernoctas por la zona, ahora acompañados de…no una ni dos, sino unas cuantas autocaravanas: otra vez franceses, alemanes, griegos, y también holandeses y…¡hasta neozelandeses! ¡Menudo ambientillo!, se está muy a gusto. Desde que empezamos viaje, y exceptuando el verano, no habíamos vuelto a ver tanta autocaravana. Un auténtico “hot spot” viajero autocaravanero.

 

En las islas Sarónicas y el monte Eros

 

 

 

Buen lugar para Noa, para nosotros también, el sitio se prestaba entre otras cosas a echar unas “carrerillas”… Lo malo es que como no lo cogíamos con continuidad, pues cuesta….aunque esto va más bien por mí, Riki esto del running lo tiene superado, jiji.

 

Y, a todo esto, entre otras muchas cosas que ocurren por estos lares, la principal de la que hablaba la gente de aquí esos días es que se aproximaban nada menos que…¡las elecciones generales! Como ya hemos comentado, con los griegos es fácil charlar, son gente extrovertida en general y muchos de ellos no se defienden nada mal en inglés.

Y vimos que por aquí la gente andaba tan quemada, como mínimo, como en nuestro país…con las subidas de precios, el desempleo, la impunidad de algunos políticos y suma y sigue.

Cuando veían que éramos españoles, varias personas nos sorprendieron primeramente mencionándonos a “Podemos”, y luego hablando de cómo lo veían en su país.

Todos tenían presente a Syriza, el nuevo partido que parecía representar el cambio que tanto anhelaban. Algunos se mostraban muy convencidos y otros más escépticos, en aquel momento pensábamos que ojalá si había cambio, fuera para bien, para “cambio” de verdad, aunque difícil era que fuera inmediato, creo yo…todo llevará su tiempo….

La cosa es, que las elecciones nos pillaron en Nafplio, un domingo 25 de enero, and the winner is…Syriza, que ha subido como la espuma, reflejando así que los griegos decían rotundamente un “vale ya, queremos cambiaaaar”.
Pues…¡que así sea, Grecia y… suerteee en el nuevo camino!

Y nosotros, también….seguimos, poquito a poco, nuestro camino…Dejamos atrás las islas Sarónicas y el monte Eros.

Vaaaaamoooosss……😊😊😊

 

En las islas Sarónicas y el monte Eros

 

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Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

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