De Marmaris al lago Bafa. Un auténtico lujo de recorrido por Turquía con Marta Sánchez, su familia y su autocaravana.

 

Entre Akdeniz y Egedeniz
¡Empezando nuestro invierno!

Una pequeña visita fluvial, antes de volver al mar. Dalyan es un interesante pueblito con aire plácido y frondoso, a orillas de un río/ría que desemboca en la playa de Iztuzu, donde también desovan tortugas. En Dalyan, a la otra orilla del río, están además las tumbas licias más espectaculares que hemos visto hasta ahora.

 

De Marmaris al lago Bofa

Dalyan, parada ribereña a orillas de espectaculares restos licios

 

Un buen sitio para hacer noche, aunque el tiempo no nos acompaña mucho. Pero como siempre, el sol no tarda mucho en volver y para cuando ponemos rumbo a Marmaris, una preciosa puesta de sol pronostica que mañana vuelven los cielos azules.

 

Da Marmaris al lago Bafa

 

 

En Marmaris, mejor dicho antes de Marmaris, intentamos quedarnos en un sitio “de la lista” de nuestros amigos de “Cuatro por el mundo”. Un camping en una pequeña península que da a una bahía cuasi salvaje y muy espectacular. Al final de ella, tras varios kilómetros, sólo está el susodicho camping, que por cierto se llama Bonkuk Kolu. ¡Uau, vaya sitio!, la llegada no puede ser más prometedora. Noa se acaba de despertar de su siesta, todo perfecto y “on time”. Pero oh, nuestro gozo en un pozo, allí sólo hay un chavalito que debe de estar de “encargado del encargado”…que nos dice que está cerrado y nooo podemos quedarnos allí. “Venga majo, sólo una noche, ya que hemos llegado hasta aquí”…, ponemos un poco de cara de pena con Noa, pero nada, el chaval es inflexible. Los turcos suelen ser bastante enrollados para estas cosas, pero con este mozo no hay manera, no le culpamos, estará de “mandao”, la cosa es que snif, snif, vuelta para trás, y sin poder catar los encantos del lugar todo lo que querríamos.

 

Bonkuk Kolu

 

Y es que en ese fantástico sitio, aparte del estupendo emplazamiento del camping, en los últimos kilómetros de esa idílica bahía no hay ni un sitio donde quedarse en esa súper estrecha carretera. De hecho, para dar vuelta, el muchacho nos tiene que dejar entrar a hacerlo dentro del camping…

Este tipo de contratiempos, cuando te haces a la idea de un sitio y de repente “no es”, nos suelen dar bastante rabia, pero son parte inseparable del viaje, y necesario tomarlos con flexibilidad y rehacer planes. Y el plan es, tirar hasta Marmaris, que en principio no pensábamos quedarnos, y buscar dónde hacer noche allí.

Marmaris tiene un tamaño medio, unos 50.000 habitantes, pero en verano cuatriplica esta cifra, es una especie de centro turístico mediterráneo, así que en principio no nos atrae nada, pero por suerte, en diciembre todo esto está muuucho más tranquilo, y resulta que, por esas sorpresas que en ocasiones deparan los viajes, acaba siendo una parada bastante agradable.

Y es que veces, los contratiempos por un lado te regalan aciertos inesperados por otro, y sin tener mucha idea ni liarnos apenas, entramos en Marmaris casi directos al parking de la Marina Nestel, que por unos 6 euros las 24 horas resulta ser un sitio estupendo. Tranquilo, muy marinero, y al lado del casco antiguo. Tras una noche bien tranquila, al día siguiente merodeamos un poco por la Marina, alucinando con este mundillo de los barcos, yates, veleros…tan ajeno y distinto al nuestro. Por un lado, resulta súper atractivo pensar en lo indescriptible que tiene que ser también un viaje de larga duración en una de estas “autocaravanas del mar”…. (me viene a la mente, entre otros, un libro que relata la increíble historia de una familia vasca con dos hijos que dan la vuelta al mundo en su velero -de construcción propia- JoTaKe..¡17 años!; “Aventura a toda vela”…para soñar con viajes sin fin y mares lejanos…).

 

 

Por otro lado, aunque hay un poco de todo, nos llaman mucho la atención algunos de los yates que vemos de los que no podemos ni hacernos a la idea del precio…hay auténticos yates y veleros de superlujo por aquí, de procedencia varias.

Pero lo que de verdad nos interesaba de esta zona, no es Marmaris en sí, sino un par de penínsulas a las que se accede desde aquí y que, en claro contraste con este ambiente mundano y urbanizado, albergan algunos de los paisajes costeros más vírgenes del Mediterráneo turco.
Y a partir de estas penínsulas, el Mediterráneo cambia de nombre y pasa a ser mar Egeo. O, lo que es lo mismo, pasa de llamarse Akdeniz a Egedeniz…

La península de Datça al oeste primero, y la península de Hisarönü al suroeste, después, nos regalan increíbles estampas de las que parece que ya no quedan a orillas de estos mares; pero sí, sobreviven unas cuantas que ya llevamos vistas por aquí: frondosos bosques de pinos que caen a pico al mar, calas remotas, bahías solitarias, montañas abruptas que dibujan un paisaje digno de las Highlands escocesas o de algún secreto fiordo noruego…

 

De Marmaris al lago Bafa

 

Y tras esos paisajes, el pueblo de Datça nos sorprende por su ambiente animado y musical, con sus bares con conciertos en directo, su aire algo bohemio y relajado donde es fácil tratar con los lugareños: Alí, un jubilado turco que conocemos por casualidad en el puesto de aceitunas del mercado, y que ha trabajado, entre otros sitios, en Galicia, y comparte con nosotros una merienda en la furgo mientras hablamos de su país, del nuestro y de todo un poco…Gruia, la simpática propietaria de un acogedor bar que está enfrente de la bahía al que vamos un par de veces y le regala a Noa mandarinas y galletas, y le da la risa cuando le decimos que su nombre en nuestro pais es el de un pájaro…Noe, un simpático lugareño viajero que ahora asentado en Datça lleva con su mujer un bar restaurante con buena música y nos da a probar la rica cerveza local, llamada algo así como “oveja negra”…

 

 

En definitiva, un poquito más de sabores, de miradas, de rincones, que te hacen entender y disfrutar más los lugares, profundizar, aprender…

Ya en Hisarönü, los pueblos de Selimiye y Bozburum nos deleitan con unas bahías azulísimas entre montañas. Menudos lugares…

Y ya saliendo de esta zona de mágicas penínsulas cuasi vírgenes, haremos una parada en otro sitio chulo, Gokova, también con más mar al pie de montañas y…¡sorpresa!, encontramos también vecinos y buena compañía, Ellen y Zaubi, viajeros alemanes en ruta varios meses por estas tierras. ¡Ya llevamos unos cuantos encuentros viajeros!, y siempre resultan ser de lo más interesantes…¡buen viaje, amigos!

 

Da Marmaris al lago Bafa

Haciendo amigos

Probando la cerveza

 

Estos últimos días, el sol calienta como siempre, pero de repente, sopla un frío aire marinero que nos hace ponernos el gorro, y eso que yo hace nada andaba dándome un baño matinal…será que en algo tendremos que notar de vez en cuando que es diciembre. ¿Diciembre?, ay, ¡sí! si casi, casi, enero…pero si…por esta época es Navidad, ¿no?, es que anda uno tan desconectado por estas tierras, que ni vimos el anuncio del turrón…¡Feliz solsticio invernal! y ya, poquito a poco, segundo a segundo, a partir de ahora, cada día un poquito más de LUZ…

 

 

 

El lago Bafa, o Bafa gölü, fue una vez, hace muuuchos muchos años, un golfo de mar Egeo, pero se convirtió en un lago cuando se retiró el mar. Este maravillosos lugar nos recibió así de bien….

 

Da Marmaris al lago Bafa

Lago Bafa

 

……Y nos amaneció así, y así seguimos, días y tardes de unos días navideños muy diferentes y especiales. Entre gallinas, agua, cielo azul…..

 

Da Marmaris al lago Bafa

 

Pescadores en estampas de lo más fotogénicas, y que pescaban….

 

 

 

…..nos ha regalado un cielo azul radiante, pedaladas, caminatas en unas maravillosas montañas entre ruinas (antigua ciudad de Herclea-Latmos) y rocas donde casi no se sabía dónde empezaban unas y terminaban las otras….

 

 

….de preciosas puestas de sol…

 

Da Marmaris al lago Bafa

 

…de más mañanas azules,y de jugar en la arena, y de más pescadito….

 

 

….y de más rutas alucinantes entre valles y piedras paraíso de “boulder”, de trekking o de, simplemente, disfrutar del entorno y las vistas…

 

 

En fin, que han sido unos días estupendos y el lago Bafa es uno de los lugares que más, más, más, nos han gustado de este país, y eso es mucho decir, porque van unos cuantos sitios que nos han gustado mucho.

 

Da Marmaris al lago Bafa

 

…..¡intentaremos seguir disfrutando cuando podamos!. Y no hay mejor regalo que…la buena compañía. ¡¡Seguimooooos!!! ¡Feliz y muy viajera Navidad!!.

 

 

 

Vínculos en este artículo:

Dalyan

Marmaris

“Cuatro por el mundo”

La península de Datça

península de Hisarönü

Gokova

lago Bafa

antigua ciudad de Herclea-Latmos

 

 

 

 

Más de Marta Sánchez y su familia en El Viajero Accidental:

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

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