Hay sitios que, simplemente, tienen algo especial. Zadar es uno de ellos. Ciudad costera, casi toda peatonal, no hay mucha gente… Estás tranquilo, tanto que te atreves a deslizarte por el suelo de mármol del antiguo foro romano y alzas la vista para ver la Iglesia de San Donato.


Interior de la Iglesia de San Donato en Zadar

 

Descubres la Plaza de los Cinco Pozos y piensas en las batallas de antaño. Te tomas una copita de maraschino. Estás relajado. Y cuando de repente piensas en que, no hace tanto, la ciudad de Zadar fue bombardeada 72 veces en un año, pues se te encoge un poco el corazón.

El caso es que la Segunda Guerra Mundial tuvo consecuencias nefastas para la antigua Zara (¿qué habría pasado si hubieran conservado este nombre?), que en su momento fue capital del Imperio Bizantino. Edificios históricos dañados, muchísimas víctimas y grandes obras de reconstrucción, la mayoría de ellas, basadas en el cemento puro y duro.

La Iglesia de San Donato data del siglo IX, y es el monumento prerrománico más importante que se conserva en Dalmacia

Pero de todo lo malo sale algo bueno, supongo. Muchas ruinas romanas se descubrieron gracias a estos bombardeos. Y, después de la Guerra de la Independencia croata, parte de ese cemento fue el caldo de cultivo para dos símbolos de esta ciudad. Tienen nombre de posturas de yoga. No son otros que el Órgano del mar y el Saludo al sol, ambos de Nikola Basic.

El Órgano del mar, o en croata, Morske orgulje, está inspirado en un instrumento griego que se llama hydraulis. Lo que parece una escalera que se va adentrando en el mar, es en realidad un órgano gigante. De hecho, es el más grande del mundo.

En sus 70 metros de largo se disponen 35 tubos de diferentes longitudes y alturas que pueden tocar siete acordes de cinco tonos. El movimiento de las olas y la fuerza del viento trasladan el aire por los tubos hacia unos respiraderos situados en el paseo. Dependiendo de la intensidad con la que se mueva el Adriático, se crearán unas melodías u otras, por lo que cada vez que uno visita el Órgano del mar, la sensación es diferente.

El escudo de armas muestra a San Crisógono, normalmente como un caballero de pelo negro y nimbo dorado.

Para una experiencia completa, trata de visitar el Órgano un día de mar batida, y otra con el agua en calma. No tiene nada que ver. Cuando esté atardeciendo, ve y siéntate en las escaleras. Mira como el sol empieza a invadir el horizonte y centra tu vista en las islas Ugljan y Pašman, que están justo enfrente. De la banda sonora ya se encarga el mar. Hay pocas cosas más catárticas.

Muy cerca se encuentra el Saludo al sol, una instalación circular de 22 metros de diámetro y 300 paneles de vidrio, tras los cuales se esconden placas solares que recogen los rayos del astro rey durante el día, para ofrecer un juego de luces cuando empieza el atardecer, como si fuera una macro discoteca. Pero eso no es todo. La energía sobrante va a la red general eléctrica, a la que se calcula que aporta unos 46.500 kWh al año. ¿No está mal, no? Después de conversar con tu yo sereno al compás del órgano, puedes hacer un poco el tonto en este gran círculo iluminado. Permítetelo, merece la pena.

El día y la noche

En el año 1964, ya nos avisaba Hitchcock, y eso que no existían ninguno de estos dos monumentos: “Zadar tiene la mejor puesta de sol del mundo, más bonita incluso que la de Key West, en Florida, que es aplaudida cada tarde”. No sé si es la mejor, pero sin duda es única, y, el amigo Alfred, un visionario.

Aquí os dejo este vídeo de Like Zadar con ambas instalaciones en acción.

¿Y para ti? ¿Cuál es la mejor puesta de sol del mundo?

 

Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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