¿Acabas de salir de una relación? ¿Quieres liberarte de la carga emocional eliminando todo aquello que te recuerda a esa experiencia dolorosa? No lo hagas, algún día te arrepentirás. Así intentan convencerte en el Museo de las relaciones rotas para que guardes esos artículos que todavía conservas del bicho raro que era tu ex y los dones a su colección.

Este museo, ubicado en Zagreb, nace de una exposición itinerante centrada en un concepto muy simple: las relaciones fallidas y los restos del naufragio. La exposición ha pasado ya por varios países como Sudáfrica, Turquía, Estados Unidos, Singapur, México, Francia o el Reino Unido, y continúa su gira en la actualidad. Allí donde ha ido, como cierta cerveza, ha triunfado.

Entrada al museo de las relaciones rotas
La figurita da algo de grima…

Para visitar el museo, tenemos que dirigirnos a la parte alta de la ciudad de Zagreb, en la calle Ćirilometodska. Para llegar a la misma, podemos subir por alguna de las pintorescas escaleras que van desde el centro de la ciudad a la parte alta, o montar en el funicular en la calle Tomićeva. El ticket de acceso al museo cuesta 40 kunas (unos 5 euros), pero vale totalmente la pena. Los paneles están en inglés, pero hay folletos en español, y traducciones en los propios paneles accesibles mediante códigos QR. También lo podemos visitar virtualmente.

Subiendo al museo de las relaciones rotas

 

La colección del museo se nutre de donaciones de particulares, que, bien fuera por buscar alivio terapéutico, por ser algo exhibicionistas o simplemente porque sí, se lanzaron a compartir todas sus miserias amorosas. Hay que decir que estas donaciones no son artículos cualquiera. Es decir, no son unas bragas viejas que quedaron un día olvidadas debajo de la cama. Son más bien rarezas, artículos curiosos, cada uno acompañado de una pequeña historia que lo ilustra.

museo de las relaciones rotas

 

Esto es fundamental. Sin la historia, el artículo no es ni la mitad de interesante. A poco que te involucres, eres parte de la relación. Muchos te harán gracia, pero otros te harán sentir mal, ponerte triste, hasta apiadarte un poco de esa persona que no conoces, ni sabes cómo es. Ni siquiera tienes la certeza de que la historia haya sido así como la cuenta. Pero te sentirás mal. Y luego bien. Te salpicará la ternura. Sentirás un nudo en el estómago con algunas. Te lo garantizo.

No quiero chafar la diversión de descubrir la colección por uno mismo, así que sólo entraré a valorar dos de los objetos expuestos:

museo de las relaciones rotas

 

Dice así: “Esta es una carta de amor dedicada al amor de mi vida (hasta entonces) hacia el final de nuestra relación, hace diez años. Estábamos en diferentes países, y yo soy mejor escribiendo que llamando por teléfono en lo que se refiere a estos asuntos (además del coste de la llamada internacional, que en aquellos tiempos era elevado). Le mandé un e-mail – un nuevo modo de comunicarse en aquel momento – para preguntarle a qué dirección debía enviar la carta. Cortó conmigo en el correo electrónico de respuesta. Me pareció muy cutre.

Borré el e-mail eventualmente, pero salvé la carta que había escrito. Ya que era algo parecido a una reliquia – ¡una carta escrita! – la pegué a un viejo espejo del que me iba a deshacer y lo rompí. Me pareció que sería una experiencia catártica y que molaría también. Con la ayuda de un instrumento de precisión pulí los bordes y ahora se conserva como un espécimen de una especie extinta”.

Poético. Refrescante. Liberador. Claro, que no todos los objetos son así. Con ustedes, “el gnomo loco de divorcio”:

museo de las relaciones rotas

 

¿Y tú? ¿Eres de los que lo guardas todo?

¿Conservas alguna bizarrada de tu ex? ¿Podrías aportar algo al museo de las relaciones rotas?

 

Puedes contárnoslo en la zona de comentarios que encontrarás en la parte inferior de este artículo. 

Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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