Un Vigo diferente desde mi ático _ Diarios de la cuarentena

Un Vigo diferente desde mi ático _ Diarios de la cuarentena

Nunca he compartido tanto con Platón como en este confinamiento y no porque me haya aplicado en la lectura del filósofo durante esta cuarentena sino porque creo haber entendido y experimentado el mito de la caverna desde mi ático.

Mi realidad ha quedado reducida a lo que veo desde mi ventana, el cielo, el sol, el mar y mis vecinos constituyen mi universo, constituyen mi realidad. La hora del aplauso es el momento de socializar con las sombras que desde mi caverna vislumbro y alegran mi vida.

Siempre me gustó Platón, desde que estudiaba el bachillerato y pensaba que la filosofía era un rollo con la salvedad de los filósofos de la naturaleza que eran mis preferidos. Me encantaba la teoría de uno de ellos que defendía que la Tierra era plana, el Sol giraba alrededor de ella y las montañas que estaban en sus extremos creaban las noches, a través de la sombra que el Sol proyectaba desde detrás de ellas.

Ahora, viviendo en soledad días y días de confinamiento, apenas logro distinguir si lo que veo se diferencia de la realidad que Platón nos describe en el “mito de la caverna“.

 

El filósofo utilizaba una metáfora muy didáctica con sus alumnos de la Academia. En su explicación un grupo de hombres están presos en una caverna, en la boca de la cueva hay una hoguera y fuera la gente pasea y transporta diversos objetos, desde dentro los habitantes de la cueva solo pueden percibir lo que está pasando a través de las sombras que se proyectan en las paredes.

Desde mi ático, mi realidad se reduce a esas sombras. No estoy con las personas sino con la imagen que proyectan, no puedo estar en contacto con la naturaleza solo ver el amanecer y la puesta de sol, continuamente salgo a mi terraza a notar el frío, la lluvia, el viento y el sol, pero no puedo hablar con mi familia agarrando sus manos, no puedo compartir risas y furanchos con mis amigos y no puedo oler el amor.

 

En ocasiones pienso si de verdad existen otras realidades distintas a las que yo vislumbro desde mis ventanas, desde mi ático. Espero que sí y que la metáfora del filósofo sea eso, una metáfora. Aún así, hoy Platón está más presente que nunca en mi vida.

 

¡Y ahora, os dejo, las ventanas de mis vecinos están cobrando vida, ya salen a aplaudir! Después de unirme a ellos en el aplauso, mi vista se dirigirá a las Islas Cíes, esas bellas islas que cuidan a la ría de Vigo de los temporales. Contemplándolas no dejo de pensar qué suerte tengo con las sombras que se proyectan en mis ventanas.

 

 

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About the Author:

Carmen del Río es nuestra colaboradora estrella en la web. Es la autora más prolífica de nuestro equipo y son suyos varios de los artículos más leídos. Entre ellos está el que dedica a Las Merindades de Burgos que a día de hoy, y después de varios años, sigue siendo el más leído por nuestros seguidores.

2 Comments

  1. Juani abril 22, 2020 at 2:40 pm - Reply

    ¡Me encanta!
    Desde tu terraza, el confinamiento con sombras en la distancia parece llevarse un poquito mejor con esas vistas privilegiadas.
    No quiero hablar de lo demás, para no ponernos tristes.😚

    • Carmen del Rio abril 22, 2020 at 9:41 pm - Reply

      ¡Gracias, Juani! Me alegro de haber compartido contigo las sombras que veo desde mi ventana. Compartir en tiempos de coronavirus me alegra el corazón. Un abrazo virtual y gracias por leernos.

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