Los gallegos hemos pasado años y años viendo a lo lejos, desde distintos puntos de la ría de Pontevedra, esta pequeña isla de forma piramidal. No podíamos hacer otra cosa, no se podía acceder a ella por ser propiedad militar ¡Ahora ya podemos visitarla y comprender su historia a través de las instalaciones que alberga!

Historia de la Isla de Tambo

Inicialmente la isla fue ocupada por monjes de distintas órdenes, saqueada por el pirata Francis Drake, utilizada como lazareto para albergar a los enfermos que provenían de las colonias de ultramar con enfermedades infecciosas, comprada por empresarios que intentaron fallidos negocios y ya por último, en el pasado siglo XX, utilizada por la escuela naval de Marín que necesitaba contar con un polvorín que estuviese alejado de la población civil.

Y allí  estuvo durante el pasado siglo, aislada y desarraigada del entorno en el que está, el fondo de la ría de Pontevedra. Muchos vecinos de la zona no llegaron a pisarla nunca, ya que desde los años cuarenta del siglo pasado hasta el pasado 2022 era propiedad militar.

Isla de Tambo en medio de la ría de Pontevedra

 

Afortunadamente, en el año 2022 el Ministerio de Defensa firmó una concesión a favor del ayuntamiento de Poio por un plazo inicial de 25 años. Esta situación ha hecho que la isla no pertenezca al Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas porque este fue creado en 2002, y la isla de Tambo aún era propiedad militar.

 

Visita a la Isla de Tambo

Ahora la isla es visitable aunque para ello hay que solicitar permiso, que puede gestionar la propia compañía naviera que nos traslada hasta allí. El viaje es breve y muy agradable. Una vez desembarcados nos reciben los guías que nos acompañan en la visita, dividen a los pasajeros en dos grupos que inician el recorrido en dos direcciones distintas.

 

Grupo a la llegada a Tambo

 

A nosotros nos tocó iniciar la caminata encaminándonos hacia el faro. El faro de Tenlo chico es singular no sólo por su enclave en la cima de un pequeño promontorio y muy próximo a una pequeña playa, la playa de A Dreirá, sino también porque en su arquitectura podemos observar que conserva las escaleras exteriores propias de los faros antiguos. Este detalle a día de hoy es una rareza ya que en los faros modernos las escaleras están en el interior.

 

 

Una vez visto el faro, ya en la playa pudimos acceder a una furna. Para aquellos que no viven en zona costera debemos aclarar que una furna es una cueva o galería que la fuerza del mar va excavando en las paredes rocosas de la costa.

 

 

Continuando con la visita, que nos lleva por un sendero que circunvala toda la isla subimos hacia el alto de San Facundo, el punto más alto de la isla, unos 80 metros. Como veis la isla permite una visita tranquila y con niños. Eso sí, acordaos de llevar agua porque en la isla no hay donde comprarla.

Durante el recorrido iremos encontrando rocas que llamarán poderosamente nuestra atención por la forma que les ha ido dando la erosión. Formas que han esculpido el viento, el salitre y el agua tanto del mar como de la lluvia.

 

Son formaciones tan singulares que han conseguido que la Isla de Tambo sea candidata a incluirse en el Inventario Español de Lugares de Interés Geológico (IELIG).

 

A medida que vamos avanzando en nuestro recorrido visitamos las ruinas del monasterio de Santa María de Gracia, cuya fundación se le atribuye a San Fructuoso. La edificación fue arrasada por el pirata Drake, si bien queda en pie parte de la iglesia dedicada a San Miguel.

La iglesia monasterial de San Miguel perteneció al monasterio de San Xoan de Poio. Este impresionante monasterio cuenta con uno de los hórreos más grandes de Galicia. No es de extrañar porque eran muchos los alimentos que los monjes debían guardar en este granero (me estoy refiriendo al hórreo), ya que sus muchas tierras y posesiones daban buenos dividendos, al estar los siervos obligados a pagar el diezmo. Y por supuesto, entre ellos estaba el monasterio de Tambo que también tenía que aportar su parte.

 

Muy próximo a las instalaciones eclesiásticas se encuentra el lazareto. Se construyó cuando comenzaron los viajes oceánicos. Al igual que sucedió con el puerto de Nueva York que necesitó la isla de Ellis para inspeccionar la salud de los millones de emigrantes que llegaban a EEUU, aquí también era necesario contar con un lazareto donde aislar y cuidar a los enfermos que arribaban con enfermedades infecto contagiosas.

Este lazareto no contó con la aprobación de los vecinos de la zona. Fueron muchas las protestas y las críticas que recibió. Eso precipitó su cierre en 1879. A partir de ese momento se derivó a los enfermos al lazareto de la la isla de San Simón en la ría de Vigo.

 

También en esta zona de la isla se instaló el arsenal de la escuela naval de Marín, conocido como el polvorín. El exterior está recubierto de tierra y vegetación, pero una vez dentro nos encontramos con la estructura y la bóveda de hormigón. De hecho, la vegetación actual de la isla se la debemos a la intervención de los militares. Plantaron numerosos eucaliptos porque estaban interesados en que la vegetación ocultase sus instalaciones.

 

 

Nuestra visita está llegando al final, llegamos a las instalaciones construidas para albergar a los 8 soldados y un oficial que formaban el retén militar que custodiaba la isla en el siglo pasado y los primeros años de este siglo. Están muy próximas a la playa de Área de Illa, que es un precioso arenal blanquísimo. Las instalaciones son una aberración propia de la época en que fueron construidas. En particular, llama la atención la cantina porque esta construida sobre la duna de la playa… ¡Sin comentarios!

 

La playa de Área da Illa es una auténtica maravilla. Se encuentra en la parte norte de la isla y es la más grande de Tambo. En uno de sus lados llama la atención un pequeño muro que construyeron nada más y nada menos que en la Edad Media. Es obra de los pescadores con objeto de facilitar la pesca.

 

Hay 2 navieras con las que puedes realizar la visita a Tambo que en ambos casos parten de Combarro: Mar de Ons y Cruceros Pelegrín. En nuestro caso la hicimos con Mar de Ons. Resultó todo muy fácil porque ellos mismos gestionan el permiso que necesitas para poder acceder a la Isla de Tambo. Si te animas a conocer esta isla es recomendable que lo organices con tiempo. Los pasajes vuelan ya que para cuidar el medio ambiente sólo pueden acceder 200 personas al día distribuidas en grupos de 50 visitantes. Y de momento las visitas sólo están disponibles en Semana Santa y verano así que vete pensando en embarcarte rumbo a Tambo…

 

¡Tambo, un viaje por la historia! ¡Seguiremos recorriendo Galicia de cabo a rabo con El Viajero Accidental!

 

Nota de la autoras: “No hemos recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tenemos conexión material con las marcas, productos o servicios que hemos mencionado y nuestra opinión es independiente”.

 

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