Fervenza es la palabra con la que se denomina en gallego a una cascada y en Galicia podemos disfrutar de varias de dimensiones importantes. En este artículo vamos a hablar de la Fervenza do Belelle, una cascada que recordaba haber visitado de adolescente y a la que no había vuelto desde entonces, en la comarca de Ferrolterra. 

Regreso a uno de esos lugares que conocí hace muchos años y del que tenía muy buen recuerdo. Si bien he de reconocer que al volver a esta fervenza me ha vuelto a impresionar tanto o más que la primera vez.

La senda que vamos a hacer es una ruta compartida por los concellos de Neda y Fene. Es una ruta de algo más de 1 km de ida y otro tanto de vuelta, de fácil dificultad.

Iniciamos la Senda do Belelle una vez que dejamos el vehículo en el aparcamiento que hay al lado del Pazo de Isabel II, una antigua fábrica de tejidos. Este pazo del siglo XIX se encuentra en estado ruinoso. Estamos en la parroquia de Viladonelle en la población de O Roxal en Neda. La senda tiene un primer tramo de pista asfaltada.

 

Realmente es una senda que mezcla pista asfaltada, camino, sendero y pista de tierra. Ese primer tramo de pista asfaltada pasa por el muiño de Barcía. Este molino se encuentra en el Parque Micológico del río Belelle. Fue restaurado por la agrupación micológica Viriato mediante el plan 2000 de arquitectura popular de la Diputación de A Coruña.

 

Después de pasar el molino llegamos a una mini central hidroeléctrica construida a principios del siglo XX. En teoría todavía se mantiene operativa para abastecer de energía a Ferrol pero cuando nosotros hicimos la ruta hace unas semanas no estaba en funcionamiento. Una vez pasada la mini central encontramos un puente que cruza sobre el río Belelle, lo atravesamos y llegamos a una bifurcación.

 

 

Nosotros decidimos coger primero el camino que va pegado al río, en llano, para llegar a ver una pequeña cascada, un pequeño salto de agua formado por un muro. El río Belelle transcurre por los municipios de As Pontes, donde nace, por A Capela, Fene y Neda, donde además desemboca. 

 

 

Después de contemplarla y tomar alguna foto volvimos sobre nuestros pasos hasta el comienzo de la bifurcación. Y ahí ya cogimos el camino de la derecha que asciende y nos lleva al pie de la cascada, a contemplar la Fervenza do Belelle. Lo que encuentras al acabar el ascenso es difícil de plasmar con palabras y hemos de decir que la espectacularidad de la cascada, de la fervenza, no queda reflejada en una fotografía.

Es una espectacular cascada de más de 45 metros de altura con un tremendo caudal. A pesar de la distancia a la que te encuentras acabas mojándote por la altura desde la que cae el agua y por la fuerza con la que lo hace. El agua procede del Alto de Fontardion, muy cerca de las fragas del Eume. Es una de las cascadas más hermosas y espectaculares de Galicia. La fuerza con la que cae el agua es tal que ha ido modelando la roca de granito y creando jacuzzis naturales a base de pozas que ha ido cavando.

 

 

Un verdadero baño de aire puro y mucha naturaleza. Cuando vayáis de regreso seguid empapándoos de la vegetación que rodea la senda, de ese bosque de castaños y robles que es todo un paraíso con el sonido de fondo del agua…

 

¡Os animamos a que conozcáis este lugar y hagáis esta ruta asequible para mayores y pequeños! Es una buena forma de cargar pilas y respirar aire puro después de tanta mascarilla.

Seguiremos recorriendo y compartiendo Galicia de cabo a rabo… ¡Hasta pronto!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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