Si hay una localidad conocida dentro y fuera de la Rioja es Ezcaray. Se encuentra ubicada en la parte alta del valle del río Oja, en la Rioja Alta.

Nosotros conocimos Ezcaray hace algunos años, hoy el núcleo urbano ha crecido mucho y también son muchas urbanizaciones que se han ido construyendo en sus alrededores, sin embargo conserva el encanto de un pueblo. En el casco histórico destacan la plaza de la Verdura y la del Quiosco, que es como denominan los riojanos a la construcción que en otras zonas del país llamamos el palco.

Paseando encontraremos casas nobles y edificios palaciegos con blasones como el Palacio del Ángel, construido en el Siglo XVIII con piedra de sillería y canes tallados. Tiene en su fachada un escudo rococó y una hornacina con una imagen de San Miguel, hecha en cerámica.

Callejeando podremos admirar bonitas casas con soportales, pintorescas tiendas, muchas flores en las fachadas, animados bares y restaurantes con buenos pinchos y buena comida… ¡Vamos, un buen sitio a donde ir!

Si vais a Ezcaray no dejéis de visitar la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor. Es una iglesia-fortaleza de origen románico, construida en el siglo XII, que fue reconstruida entre los siglos XIV y XVI en estilo gótico. Si la vemos desde fuera, con sus torreones medievales, tiene el aspecto de fortaleza. En el interior guarda un bonito retablo.

Pero el tesoro de Ezcaray hay que buscarlo en sus Aldeas.

En su día en las faldas de la Sierra de la Demanda, siguiendo el cauce del río Oja, los pastores se fueron asentando en cabañas para tener cerca el ganado y los pastos que éste necesita. Estos asentamientos se fueron convirtiendo poco a poco en pequeños pueblos, llamados en la zona “Las Aldeas“.

En ellas nos vamos a encontrar una arquitectura tradicional digna de ver, ya que además de viviendas vamos a poder contemplar lavaderos, hornos, puentes, ermitas o iglesias que nos hablan de su economía de subsistencia ligada a la ganadería, a la agricultura y a la minería.

No todas las aldeas están en buen estado de conservación, unas han sido abandonadas como Altuzarra, otras como Azárrulla han optado por encementar sus calles para facilitar la vida de la gente que habita allí.

La primera Aldea que conoció El Viajero Accidental fue Zaldierna, quedándonos impresionados por su belleza.

Nada más llegar y entrar en la aldea te encuentras con un precioso puente de piedra sobre el río Zambullón. Este puente fue construido en el siglo XVIII y da acceso desde la parte baja de la aldea a la Iglesia Parroquial de San Sebastián. Está hecho de mampostería, sillarejo y piedra sillar. Tiene un solo arco de medio punto rebajado. Su diseño es atípico con una escalera de 2 tramos, de una anchura de 2 metros y con peldaños a base de losas de piedra, que se reconstruyeron con mortero en el siglo XX. Mediante este puente que tiene unos 10 metros de longitud se libra un desnivel de unos 5 metros de altura.

La Iglesia Parroquial de San Sebastián fue construida en 1830. Según consta en una inscripción en la propia iglesia fue sufragada por el abad de Ezcaray, don Felipe del Barrio y Gordoa. Para su construcción se utilizó tanto mampostería como piedra de sillería. Consta de una sola nave rectangular que se divide en 4 tramos: la cabecera que se cubre mediante una bóveda de aristas, y los otros tres que se cubren por bóvedas de lunetos sustentadas sobre arcos de medio punto y pilastras de estilo toscano. Junto a la cabecera está la sacristía que se cubre por una bóveda de lunetos. Tiene un retablo barroco del siglo XVIII.

Este conjunto arquitectónico está inventariado en el Patrimonio Artístico de la Rioja.

Zaldierna fue conocida en su día como la Capital de las Aldeas del Valle. Nos dicen que contó con escuela.

Recorriendo sus calles quedas pasmado por el buen estado de conservación de la aldea. En verano está habitada y tiene además una preciosa casa de turismo rural con restaurante: Casa Zaldierna. Esta aldea es totalmente recomendable para pasar unos días, no sólo por lo bonita y tranquila que es sino por las posibilidades tremendas que tiene para hacer diversas rutas de senderismo.

Continuamos nuestro camino y llegamos a Posadas asentada en el otro margen de la carretera. Posadas es totalmente diferente. Para conocerla hay que subir, al llegar en sus callejuelas contemplas vida, el gallo y las gallinas salen a nuestro encuentro y ya más tarde un lugareño con su perro nos saluda sorprendido ¡En lo alto nos espera la Iglesia Parroquial de San Juan!

Las casas de arquitectura tradicional están muy bien restauradas y le sucede lo que al resto de Aldeas, lo más impactante es el maravilloso enclave natural en el que están.

¡Un acierto hacer conocido las Aldeas de Ezcaray!

Volveremos y con este artículo esperamos haberos animado a conocer la Rioja fuera de los circuitos tradicionales ¡Te dejará pasmado!

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

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