En nuestro viaje a San Sebastián descubrimos un verdadero paraíso en pleno corazón de la Bahía de La Concha: la isla de Santa Clara. Se trata de un auténtico tesoro que se encuentra en el centro de la bahía y está flanqueada por el Monte Igueldo y por el Monte Urgull  ¡Hasta allí navegamos!


En nuestra primera mañana en Donostia decidimos embarcarnos rumbo a la isla de Santa Clara, Santa Klara uhartea en euskera. Así que nos dirigimos al puerto, en su entrada te encuentras las taquillas de Motoras de la Isla.  Te ofrecen la posibilidad de llevarte directamente a la isla o la de navegar previamente por la bahía y luego desembarcar en la isla. En nuestro caso optamos por la segunda opción para navegar antes un rato y poder contemplar tranquilamente San Sebastián desde el mar. La travesía merece la pena, se hace en una motora más grande y dura unos 45 minutos.

 

Se puede acceder a Santa Clara desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre, en Semana Santa y en algunos festivos durante el resto del año. Las motoras que te llevan directamente a la isla zarpan del puerto de Donostia desde las 10 de la mañana cada media hora.

 

Nos cuenta Carlos Bengoa, periodista y compañero nuestro en Radio Viajera, en su libro Lo que tu tierra te cuenta que en la primera motora del día suelen ir donostiarras habituales que pasan cada verano la jornada completa en este paraíso. Dice Carlos, buen conocedor de la isla y miembro de la Asociación de Amigos de la Isla, que darse un baño en las dos primeras horas cuando apenas hay gente es algo que no tiene precio. Si hay marea baja puedes bañarte en la playa y si hay marea alta en la piscina natural que se forma. La Asociación de Amigos de la Isla de Santa Clara ha ido introduciendo mejoras en ella y celebran allí cada 11 de agosto la festividad de Santa Clara.

Isla de Santa Clara

 

A nosotros nos encantó el recorrido turístico por la bahía hasta llegar a la isla y el paseo que nos dimos por ella.

 

La isla debe su nombre a que las monjas clarisas tenían un convento en ella. Parece ser que hace muchos años había dos islas en la bahía. Lo que hoy es el monte Urgull era también una isla cuando había marea alta. Dejó de serlo al formarse un tómbolo que la unió con la ciudad. En ese tómbolo precisamente es donde hoy está lo que conocemos como la Parte Vieja de San Sebastián.

Isla de Santa Clara y Urgull
Isla de Santa Clara y Monte Urgull

La isla tiene unas 5 hectáreas de superficie y alcanza los 48 metros de altura. Teniendo en cuenta sus dimensiones y su altura es fácil adivinar que es una isla bastante escarpada. Al desembarcar cogimos el sendero sinuoso y ascendente que lleva hasta la cima de la isla. Es un paseo muy agradable por la abundante vegetación que hay a ambos lados y por las vistas que vas disfrutando.

 

¡Y por si la isla tuviera pocos atractivos… hay un faro! ¿Para qué queremos más? Ya conocéis nuestra debilidad por los faros. A finales del siglo XVI llevaban a la isla a los contagiados por la peste para no contagiar al resto de la población y los cobijaban en una pequeña ermita construida en 1362. La antigua ermita de Santa Clara fue convertida años después en faro. Además del pequeño muelle y de las instalaciones de socorrismo en época estival, la única construcción que encontramos es este faro en la cima de la isla.

 

 

El faro de la isla de Santa Clara depende de la Autoridad Portuaria de Pasajes. Ha sido recientemente rehabilitado con un proyecto de Cristina Iglesias que se hizo merecedor en el año 2016 del premio Tambor de Oro, el mayor galardón que otorga la ciudad de San Sebastián.

 

Son interesantes las 3 rutas que se pueden realizar por la isla. Dos de ellas parten del camino que sale del embarcadero. La que va hacia la derecha zigzaguea por los acantilados hasta llegar al faro. La ruta que se dirige hacia la izquierda va subiendo más perpendicular hacia el faro y pasa por un mirador desde el que sale la tercera opción, un sendero que bordea la isla.

En nuestro caso optamos por subir por el camino que parte hacia la izquierda y bajar por el de la derecha. Durante el recorrido se contemplan espectaculares vistas de Donosti y no os debéis perder tampoco los miradores naturales que vamos encontrando.

 

 

En la parte alta de la isla se dispone también de zonas de merenderos con mesas y bancos donde sentarse para reponer fuerzas. Después de disfrutar de todo lo que ofrece la cima de la isla y contemplar las impresionantes vistas iniciamos el camino de descenso por la Avenida de Ramón Peironcely, ilustre donostiarra que llegó a ser concejal y teniente de alcalde de la ciudad y un gran propulsor de iniciativas en pro de San Sebastián.

 

La isla de Santa Clara está catalogada como Centro Histórico de Interés Nacional. Hoy en día dispone de todos los servicios: socorristas, baños, duchas e incluso bar.

¡La isla de Santa Clara es una visita que desde El Viajero Accidental os recomendamos si vais a San Sebastián!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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