Como dice la propia página de Turismo de Navarra las Bardenas Reales son un desierto a los pies de Navarra. Yo añadiría que son un lugar en el que según inicias el recorrido te parece que formas parte del rodaje de una película del oeste o que te has ido a los alrededores del Gran Cañón del Colorado.

En realidad las Bardenas Reales se extienden por el sureste de la comunidad autónoma de Navarra y parte de Aragón. Pero en nuestro recorrido nos vamos a centrar en la parte de las Bardenas Reales de Navarra. Ocupan un territorio semidesértico y despoblado de 41.845 hectáreas. Se ubican en la parte central del valle del Ebro.

 

Es un paisaje que sorprende y que por su naturaleza espectacular se ha ganado su declaración como Parque Natural, como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y como Reserva de la Biosfera. En la declaración como Parque Natural en 1999 se describe como “una formación geológica única en Navarra, singular y de interés especial por sus valores paisajísticos y educativos…”.

 

Es un paisaje de relieve abrupto en el que descubrimos planas, cabezos y barrancos encajados entre otras formaciones. En las Bardenas Reales hay tres sectores claramente diferenciados:

El Plano es una terraza aluvial elevada casi llana, cuyo suelo se forma con los aportes del río Aragón. Se trata de una meseta horizontal dedicada a los cultivos que se encuentra en las zonas norte y oeste.

Bardena Negra debe su nombre a la tierra oscura que la forma. En ella encontramos grandes planas compuestas por estratos de caliza horizontales y taludes cubiertos con pinos y coscojas, también conocidas como chaparros. Está situada al sur.

Bardena Blanca es la depresión central que se encuentra entre las dos anteriores. Tiene aspecto desértico con suelos desnudos y blanquecinos. Es la parte que sufre la mayor erosión y la que ofrece las formaciones más espectaculares y fotografiadas.

 

Se llaman Reales porque en su día pertenecieron al patrimonio de los Reyes de Navarra que desde el siglo IX fueron cediendo derechos de uso a varias poblaciones. En 1705 esos derechos se unifican y se confirman para 22 entidades: 19 pueblos riberos, 2 valles pirenaicos que son el Valle del Roncal y el Valle de Salazar y el Monasterio de la Oliva. Estas entidades que se denominan “congozantes” forman desde ese momento la Comunidad de Bardenas Reales que es la histórica Entidad Local que gestiona y “goza” este territorio.

Antes de iniciar nuestro recorrido nos dirigimos al Centro de Información de Visitantes de Bardenas Reales de Navarra. Para ello desde la NA-8712 al llegar a Arguedas hay que tomar el Camino que lleva a las Bardenas Reales. Allí te darán la información sobre los itinerarios que podemos realizar según optemos por recorrerlas a pie, en bicicleta o en vehículo a motor y te proporcionarán un mapa con las posibles rutas. El horario de visita va desde las 8 de la mañana hasta una hora antes de anochecer, con lo que varía según la época del año ¡Se trata de una visita que es gratuita, dato importante!

 

En nuestro caso las conocimos en nuestro propio coche. La circulación con bicicletas o con vehículos a motor sólo está autorizada por los itinerarios marcados a tal efecto. La velocidad máxima para los vehículos es de 40 km/hora. Para quienes opten por conocerlas caminando está permitido pasear por todos los caminos, a excepción de por aquellos zonas que estén marcadas expresamente como de acceso prohibido.

Son varios los caminos principales por los que podemos circular con el vehículo y nos van a permitir obtener un buen conocimiento de las zonas más importantes. Debemos circular con precaución por estas pistas para evitar su erosión y para proteger a los ciclistas y caminantes.

 

Con El Viajero Accidental optamos por hacer la ruta circular que nos aconsejaron en el Centro de Información. Es un recorrido que nos permitió conocer los puntos más interesantes y famosos de las Bardenas Reales de Navarra. Son 34 km y en teoría se hace en unas 2 horas. En nuestro caso diremos sin rubor que nos tiramos tres horas y media porque fuimos parando bastante y adentrándonos a pie por zonas permitidas. Por cierto, no olvidéis llevar alguna botella de agua o comprarla en el Centro de Información porque luego durante todo el recorrido no encontraréis donde hacerlo. En el Parque no hay ni alojamientos ni restaurantes al ser un espacio protegido.

 

Recorrido por la Bardena Blanca

El recorrido circular por el que nos decidimos discurre por la Bardena Blanca, que realmente es la más famosa. La primera parada que hicimos fue al poco de salir del Centro de Visitantes. Merece la pena detenerse en el Mirador de Aguilares, también conocido como el Mirador de las Bardenas Blancas. Desde allí puedes hacerte una idea de lo que vas a ver porque se contempla una panorámica bastante amplia de todas las Bardenas.

 

Desde ahí nos dirigimos hacia el cuartel militar para iniciar la ruta circular en el sentido contrario a las agujas del reloj. Sí, habéis leído bien, a pesar de ser un espacio protegido y por curioso que parezca en este parque natural nos vamos a encontrar un cuartel militar con campo de tiro. Optamos por hacer la ruta en este sentido siguiendo el consejo que nos dio la guía del centro de visitantes. Nos pareció buena idea dejar para el final el símbolo más conocido de las Bardenas Reales.

Según nos dirigimos al inicio de la ruta lo que divisamos desde lejos son 3 cabezos, se trata de Los 3 Hermanos. Formaban una sola montaña y la erosión hizo que se dividiera en tres. Son un claro ejemplo de erosión diferencial. Dependiendo de los materiales el desgaste es mayor o menor.

El cabezo de la izquierda es de uso ganadero. El cabezo del centro es arcilloso y está coronado por una placa de arenisca recordando bastante al de Castildetierra del que hablaremos luego y que es el más fotografiado de las Bardenas. En el cabezo de la derecha es en el que se ubica el cuartel militar desde el que se controla el campo de tiro.

 

 

 

El color blanquecino que predomina en la Bardena Blanca se debe a la abundancia de yesos y sales en su sustrato geológico y a la aridez del clima que predomina en esta zona.

Nuestra primera parada para “patear” fue en el Barranco de los Hermanos. Merece la pena bajarse del coche y caminar un buen rato contemplando el trabajo que el agua ha ido haciendo en este suelo compuesto por arcillas y margas. Estos materiales hacen que el agua no penetre sino que se deslice y vaya buscando su camino y creando barrancos. En diversas zonas del recorrido por el Parque Natural veremos impresionantes cárcavas, socavones que el agua ha ido trabajando, y que en muchos lugares parecen trasladarnos a paisajes lunares, extraterrestres.

 

Aprovechad también para observar plantas que se encuentran por toda la zona. Veréis esparto, sosa o tamariz que se adaptan a la falta de humedad y a su clima. Son arbustos cuyas raíces pueden medir varias veces el tamaño de la planta.

 

Es imposible describiros todo lo que vimos así que vamos a centrarnos en lo que más nos impactó. Una de las sorpresas que te llevas en este recorrido es contemplar Los Blanquizales. Son las Badlands o Malas Tierras de las Bardenas. Los que hayáis visto nuestros artículos escritos por Susi Gallardo y dedicados a su roadtrip por el corazón de EEUU coincidiréis en que nos recuerda la etapa por el Badlands National Park.

Es curioso que los estratos de los Blanquizales son regulares excepto en una zona donde los materiales más rojizos del Cuaternario quedan por debajo de los más antiguos y blancos del Terciario. Esto sucede por un fenómeno llamado discordancia que se produce porque han existido nuevos períodos de erosión y sedimentación que los han “descolocado”.

 

Encontramos blanquizales en varios lugares en esta zona central del Parque Natural. Destacan los Blanquizales de Pisquerra debido a que han alcanzado un alto grado de madurez. El material que forma los sustratos de los blanquizales es muy frágil y ha tardado millones de años en formarse por lo que no es nada aconsejable subirse a ellos o arrancar vegetación cuyas raíces en muchos casos sujetan esos sustratos.

 

 

Otra parada recomendable en la que hay que bajarse del coche y caminar un rato para ascender a un cabezo tiene como objetivo contemplar desde lo alto el Embalse de Zapata y el Corral de Zapata. Merece la pena ascender hasta la cima porque la vista es digna de ser contemplada.

 

 

Las construcciones tradicionales que se encontraban en las vías pecuarias por las que transitaba la ganadería trashumante son los corrales y las barreras. El Corral de Zapata es un estupendo ejemplo. El corral tiene siempre una parte bajo techo que se denomina el cubierto y otra anexa sin tejado que se conoce como el serenado. Las barreras son más sencillas ya que consisten simplemente en un recinto con tapia o red metálica. El único requisito para usarlas si estaban vacías era avisar previamente al propietario.

Las construcciones son de quienes las edifican pero el suelo es de las Bardenas. Por varias partes del recorrido vamos encontrando también cabañas que sirvieron en su día para dar cobijo a los agricultores y a su caballería y para almacenar aperos de labranza.

Aquí os mostramos el Corral de Zapata y el embalse del mismo nombre.

 

 

Entre los lugares que escogería como uno de mis preferidos en las Bardenas Reales estarían el Rincón de las Rallas y el Cerro del Rallón. Es un paisaje singular y uno de los más bellos para mi gusto, y mira que es difícil elegir. Forma parte de la zona de especial protección para las aves Plano-Blanca alta.

Y llegamos al punto más fuerte… en la Bardena Blanca se encuentra el ícono de las Bardenas Reales de Navarra: el Cabezo de Castildetierra que ilustra nuestra portada. La verdad es que a los que hemos estado en la Capadocia nos recuerda a las Chimeneas de Hadas que vimos allí.

El Cabezo de Castildetierra es un perfecto ejemplo del trabajo realizado por la erosión natural. Es el resultado de un proceso de millones de años que todavía continúa y continuará. Este cabezo es diferente a cómo era hace unos años y a como será dentro de otros cuantos. Estaréis conmigo en que es realmente impresionante…

 

Podríamos seguir hablando de las Bárdenas Reales durante horas porque a pesar de lo mucho que habíamos leído sobre ellas nos sorprendieron muy positivamente pero lo dejaremos aquí para que vosotros también os llevéis alguna que otra sorpresa.

Volveremos a Navarra para seguir descubriendo lugares sorprendentes.

¡Hasta la próxima!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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