Desde hacía meses queríamos hacer esta ruta de senderismo que se localiza en la entrada de la ría de Viveiro. Es una ruta trazada sobre un promontorio rocoso que se adentra en el mar Cantábrico. Se localiza en la Mariña Lucense en el ayuntamiento de O Vicedo, en la provincia de Lugo. Estamos en un punto muy próximo a la provincia de A Coruña. Es un sendero con muchos atractivos para perderte por él.

El topónimo del lugar es Punta Socastro pero todo el mundo lo conoce como “O Fuciño do Porco”. El nombre se lo pusieron los marineros ya que al aproximarse a él en barco su forma les recordaba la del hocico de un cerdo.

La existencia de este sendero espectacular tiene su origen en la necesidad de señalizar adecuadamente esta zona del litoral cantábrico gallego.

 

Es una costa abrupta, de paredes cortadas, con numerosos entrantes y salientes que necesita ayudas para facilitar la navegación. Por eso, en este punto de la ría viveirense se colocó una baliza de señalización. Se trata de la baliza marítima de punta Socastro. Su luz alcanza una distancia de 7 millas.

 

La infraestructura de señalización no solo hay que colocarla sino también cuidarla y mantenerla. Por ello se construyó un camino de acceso por la autoridad portuaria de Ferrol-San Cibrao. Gracias al trabajo que hicieron los técnicos de mantenimiento de señales marítimas, hoy disponemos de esta ruta hasta la baliza. Se trata de una ruta escalonada.

El sendero permaneció oculto para el gran público hasta hace pocos años. En 2017 el ayuntamiento de O Vicedo, que es una localidad marcada por el mar, colocó una impresionante pasarela peatonal de madera sobre los acantilados. De esta manera se posibilitó que el sendero fuese seguro para recorrerlo.

La espectacularidad del enclave, la publicación de un artículo en un medio de comunicación que se hizo viral y el maravilloso entorno han hecho todo lo demás. Son muchos los visitantes que se acercan a conocer este trazado sinuoso a pie de acantilado. Conviene aclarar que la senda es un recorrido zigzagueante, de ida y vuelta, de aproximadamente cuatro kilómetros con impresionantes vistas. Es un sendero de dificultad fácil y bien señalizado.

Eso sí, no esperemos encontrarnos al final de la ruta con un precioso faro. Como ya hemos mencionado no hay un faro en O Fuciño do Porco sino una sencilla baliza luminosa de color verde.

 

 

A pesar de hacer la ruta en pleno mes de agosto, dudamos mucho la noche anterior que fuera posible realizar la excursión. Llovió toda la noche y continuó durante parte de la mañana. Aún así persistimos en nuestro objetivo. Desde el punto de partida y durante todo el camino de ida nos calamos hasta los huesos. A la vuelta el cielo se apiadó de nosotros y nos dejó regresar sin lluvia, aunque eso sí totalmente mojados…

 

 

Como toda la Mariña Lucense es una zona de gran riqueza geológica. Encontramos pizarras, cuarcitas y esquistos con 400 millones de años, pertenecientes a la Era Paleozoica. Una de las peculiaridades es un punto en el que encontramos aplita, una roca subvolcánica de textura fina y color claro.

Cuando caminamos por la pasarela mirando a la izquierda veremos la isla Coelleira –en la que se encuentran las ruinas de un monasterio del siglo IX- y la playa de A Enseada da Pereira. Mirando en la dirección opuesta está el islote de Gabeira y la playa de Abrela.

 

Si tenéis intención de pasar el día por la zona podéis comer en la playa de Abrela. Allí se encuentra el Chiringuito da Abrela que es una buena opción para reponer fuerzas. Está regentado por un pescadero de O Vicedo, por lo que la materia prima está garantizada. Eso sí, normalmente es necesario reservar porque tiene gran afluencia de público y está a pie de playa.

Recordar que cerca de aquí podéis visitar lugares como Viveiro, y si vais a estar varios días por la zona podéis acercaros hasta la Playa de las Catedrales.

 

Para llegar hasta O Fuciño do Porco hay que coger la LU-862. Esta carretera une las localidades de O Vicedo y Viveiro. A la altura del lugar de O Folgueiro está perfectamente indicado el desvío.

 

Cuando programemos la visita hay que tener en cuenta que al recorrido de la senda peatonal hay que sumarle el tiempo del trayecto desde que dejamos el automóvil en el parking hasta el comienzo de la ruta. Tened en cuenta que nos llevará unos veinte minutos llegar al punto de acceso a la visita. Tenemos que recorrer un kilómetro y medio de camino forestal entre eucaliptos y masa de helechos.

Existe un párking gratuito y una «leira párking» -una finca privada que te permite aparcar por 3 euros -. Nosotros aparcamos en la finca privada porque el parking gratuito estaba completo. Aparcamos sin problemas pero la cantidad de agua caída nos dificultó mucho la salida. Había tanto barro que el coche derrapaba por todos lados ¡Toda una odisea! Os recomendamos que lleguéis temprano para aparcar cómodamente.

 

Desde el pasado septiembre y hasta nueva orden no es necesario reservar la entrada con antelación. En la época en la que la pandemia imponía restricciones se entraba en grupos de máximo 25 personas. Era necesario realizar la reserva en puntafucinodoporco.gal. Lo mismo sucede en los meses de julio y agosto. En esos casos la visita tiene una duración máxima de 25 minutos. Eso sí, siempre es gratuita.

La senda te deja impactado. La belleza de contemplar los acantilados sobre el mar Cantábrico es apabullante. O Fuciño do Porco se ha convertido en todo un símbolo de la Mariña Lucense. A día de hoy estas pasarelas son un lugar emblemático de la costa cantábrica gallega y no nos extraña.

 

 

 

Seguiremos compartiendo Galicia. Esta tierra no deja de sorprendernos.

Es el momento de que vengáis a visitarnos pero eso sí… siempre con sentidiño.

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo y no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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