Volvemos hoy a Santander para hablar del túnel del tren de Pombo.

Historia de Santander, de sus tranvías que ahora te vamos a contar.

 

 

 

El túnel del tren de Pombo.

Hace poco, mayo 2022, ha reabierto en Santander el túnel del tren de Pombo o antiguo túnel de Tetuán.

A medio camino entre un atajo práctico para moverse por la ciudad y la recuperación de una parte de la historia.

Primero vamos a situar en Santander su localización.

 

 

Recomendamos sin duda una visita a esta pieza de historia de la ciudad.

 

 

 

¿Qué fue el túnel del tren de Pombo?

Para entender bien la relevancia del túnel, hay que remontarse a los inicios de lo que hoy llamamos movilidad urbana en Santander.

La empresa municipal de transportes, TUS, tiene una magnífica sección acerca de esta historia que puedes leer aquí.

El tren, o tranvía, de Pombo fue el segundo que funcionó en Santander a finales del siglo XIX.

El primero había sido el llamado Tranvía Gandarillas (o de la Costa), que comenzó su actividad con tracción animal en 1875 y que ya en 1877 disfrutaba de una locomotora de vapor.

 

 

Para entender la importancia de estos transportes urbanos, solo hay que observar la orografía de la capital cántabra.

Mientras que ahora el acceso al Sardinero es fácil, ya sea bordeando a lo largo de la bahía por Reina Victoria hasta llegar a la península de la Magdalena, o atravesando por el nuevo túnel de Tetuán, en el siglo XIX no era así.

El Sardinero estaba de hecho aislado y no podía convertirse en el atractivo centro de “baños de ola” sin unos buenos transportes.

Así que el empresario Gandarillas puso en marcha la idea, con concesión firmada por el propio rey Amadeo en 1873.

Este Tranvía de la Costa utilizaba en un principio 32 mulas, que luego sustituyó la máquina de vapor. Su trayecto de casi 5km bordeaba el Alto de Miranda, obstáculo clave para llegar hasta el Sardinero.

Ahora bien, el afán por acortar el recorrido pronto llevó a otros emprendedores a buscar una vía más corta para llegar al Sardinero.

 

 

El antiguo túnel de Tetuán (o de la Cañía).

En 1892 se inaugura el tranvía de Pombo que aprovecha el túnel de Tetuán para llegar hasta el Sardinero de una forma mucho más directa. Unos 2,5km de recorrido.

Su trayecto entonces era el siguiente: salida desde El Sardinero, frente al Casino, en la plaza del Pañuelo, continuaba por la Cañía y por el túnel de Tetuán a Puertochico, desde donde continuaba por las calles Peña Herbosa, Daoíz y Velarde, desembocando en el Martillo y efectuando el cruce al llegar a la esquina del Muelle (hoy el Banco Santander).

 

 

El tranvía toma su nombre de la familia impulsora del desarrollo del Sardinero como centro turístico y que a su vez fue principal accionista de la actividad.

Cuando comienza su servicio, el tranvía se compone de una máquina a vapor que se llamaba “La Poderosa” y tres vagones. Este convoy recorría los escasos 2,5km y atravesaba el túnel, que tiene unos 290m de longitud.

 

 

 

 

El túnel del tren de Pombo, su uso actual.

El antiguo túnel de Tetuán o de la Cañía siempre presentó problemas para su uso a largo plazo.

En primer lugar su tamaño hacía imposible la instalación de una segunda vía e incluso la electrificación.

Además de estas limitaciones, el túnel presentó problemas a los ingenieros relacionados con las filtraciones de agua y el suelo arcilloso. Las filtraciones siguen siendo evidentes a día de hoy.

En 1911 dejó de funcionar y en 1917 venció la concesión. Fue utilizado como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil y en los años 50 se reabrió con uso peatonal.

En los años 70 y 80 se llegó a cegar las bocas del túnel.

Es en 2013 cuando el ingeniero Jaime Gómez-Obregón propone su reapertura, que se materializa en 2022.

Representa hoy en día una forma de acortar el camino entre el Sardinero y Puerto Chico. El interior se encuentra iluminado, y está vigilado mediante 10 cámaras de seguridad. El horario de uso es de 7:00 a 24:00, hora en que se avisa del cierre de puertas a través de los 14 altavoces existentes en su interior.

Y es una buena forma de conocer algo más de la historia de Santander.

Dentro de poco, más recorridos.

 

 

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Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

 

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