La Semanuca en Santander.

Esta semana vamos a hablar de la Semanuca, no de la Semana Grande, de la Semanuca. Y alguna cosa más.

 

 

La Semanuca y la Semana Grande.

Conocida es la Semana Grande en Santander, que a partir del 25 de julio (festividad de Santiago) llena la ciudad de fiestas y eventos culturales de todo tipo.

Pero si la Semana Grande marca una especie de «comienzo» del punto álgido del verano, existe otro momento que marca una especia de finalización.

Se trata de la Semanuca. Como en el caso de la Semana Grande, tiene una fecha referente clave: el día 30 de agosto, festividad de los santos San Emeterio y San Celedonio.

Así que hoy hablamos de la Semanuca, de esos santos, de por qué el nombre de Santander…y alguna cosa más.

 

Claustro de la catedral de Santander

 

 

La Semanuca en Santander y sus patronos.

La celebración de los Mártires, el 30 de agosto, conmemora a los santos Emeterio y Celedonio.

Esa festividad marca la llamada Semanuca, que incluye eventos como los fuegos artificiales la noche del 29, procesión del traslado de las reliquias de los santos desde la parroquia del Cristo a la Catedral, mercado romano y otros más.

 

 

 

¿Por qué San Emeterio y San Celedonio?

En el año 1791, el Papa Pío VI declaró a San Emeterio y San Celedonio como patronos de la Diócesis de Santander.

Realmente, la historia de los Santos Mártires no comienza en estas fechas, sino que debemos remontarnos a los orígenes medievales de Santander

Con motivo de las invasiones musulmanas, se pusieron a salvo reliquias de los Santos. Se cree que por esas fechas llegaron las cabezas de San Emeterio y San Celedonio al monasterio situado en el Cerro de Somorrostro, desde la ciudad de Calahorra (la antigua civitas de Calagurris).

Es en el Cerro de Somorrostro donde se ubica la actual catedral. De estos tiempos del medievo sabemos que en los siglos VIII y IX, durante el reinado de Alfonso II de Asturias, el monasterio pasó a ser abadía, siendo promocionada posteriormente, durante el reinado de Alfonso VII de León, a colegiata y ya en los siglos XIII o XV se comenzaría a construir la iglesia superior.

 

La Semanuca en Santander

 

 

En el siglo XVI, más concretamente en 1533, se redescubrirían las reliquias situadas en la antigua cripta de la hoy conocida como la Iglesia del Santo Cristo. Este descubrimiento, en términos antiguos eclesiásticos se llama “Invención” hoy en día hablamos de profanación piadosa.

Litúrgicamente, su festividad se celebraría originalmente el 3 de marzo, día que se hacía coincidir con la fecha correspondiente al martirio de San Emeterio y San Celedonio (de ahí que en Calahorra se continúe celebrando en esta fecha); sería a partir de 1669 cuando se cambiaría la fecha a la que hoy en día seguimos empleando en Santander, el 30 de agosto.

 

 

Esta es la historia, o la evidencia histórica existente. Existe también la leyenda, claro. Según esta, San Emeterio y San Celedonio fueron dos hermanos oriundos de Calahorra que habiendo servido en las legiones romanas, profesaron su fe cristiana en la época del emperador Diocleciano, sufriendo por ello la persecución y martirio

Tras ser decapitados, sus cabezas fueron arrojadas al río Ebro, recorriendo todo el litoral peninsular hasta llegar a Santander, creando en el proceso la forma por la que se caracterizó la isla de la Horadada (desaparecida hace años por un temporal y llamada antiguamente Peña de los Santos Mártires) hasta alcanzar finalmente el Cerro de Somorrostro al que en aquél entonces bañaban las aguas del Cantábrico y en donde se levantaría la abadía de San Emeterio.

 

 

La catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

Vamos a centrarnos en la catedral, que es en realidad un punto en el que confluyen múltiples elementos históricos de la ciudad de Santander.

Se trata de un conjunto histórico y monumental, construido entre finales del siglo xii y el xiv sobre el antiguo monasterio.

En 1754 se crea la diócesis de Santander, y la Colegiata de los Cuerpos Santos fue transformada en catedral por el papa Benedicto XIV, como cabeza del nuevo obispado de Santander.

Sufrió considerables desperfectos con motivo de la explosión de la dinamita del vapor Cabo Machichaco en 1893; tras sobrevivir a la guerra civil española, sufrió en 1941 las consecuencias del incendio de Santander, quedando seriamente dañada y haciendo necesaria una reconstrucción y ampliación entre los años 1942 y 1953, cuando fue inaugurada.

Desde 2015 acoge el Centro de Interpretación de la Historia de Santander.

 

 

La iglesia comprende dos plantas superpuestas y un claustro con dependencias anejas.

Iglesia del Cristo: La inferior y más antigua, comúnmente llamada Iglesia del Cristo (también conocida como Cripta), está constituida por tres naves y cuatro tramos. Sus dimensiones son de 31 m de largo por 18 m de ancho. Toda la estructura de arcos soporta el peso del piso superior, por lo que tiene un grosor y robustez considerable. Su decoración consiste principalmente en motivos vegetales.

Hay a quien le puede resultar agobiante esta iglesia, pero a nosotros nos parece que refleja muy bien la antigüedad del lugar y su origen.

 

 

 

 

La Iglesia Alta de este conjunto monumental fue edificada durante el siglo xiii, en el mismo estilo del sobrio gótico en que se había realizado la Iglesia del Cristo. Perdió gran parte de sus tesoros en el ya mencionado incendio, si bien algunos se mantuvieron y otros se recuperaron.

 

 

El claustro, de planta trapezoidal, se construyó durante la primera mitad del siglo xiv, manteniendo el mismo estilo arquitectónico del conjunto. Por las puertas de su muro occidental se accedía al gran Hospital del Sancti Spiritus y a la iglesia para peregrinos de Santiago.

 

 

 

 

 

El nombre y escudo de la ciudad.

La influencia de los Santos Mártires va más allá de la festividad, para entroncar con el propio nombre de Santander y su escudo.

Varias hipótesis se manejan sobre el origen del nombre de la ciudad.

Se cree por parte de algunos estudiosos (historiadores y filólogos) que el nombre de Santander tiene su origen directamente en uno de los dos santos, en Sant Emeter.

Por el contrario, Martínez Mazas expone que el origen del actual nombre de Santander parte de la existencia de una ermita medio caída que se llamaba “San Andrés”, que se encontraba emplazada en la falda opuesta de la colina que va desde San Román – Peñacastillo hasta el Sardinero. Concluye que dicha ermita pudiera haber sido la iglesia parroquial de la primigenia Santander, derivando el término de Sancti Andreae a Sant Ander y posteriormente siendo desfigurado hasta alcanzar el término actual de “Santander”.

E incluso una tercera hipótesis formulada por Juan Castañeda existe. Relata que el nombre de Santander deriva de Santanderium, que significa “lugar a donde están los santos”.

 

 

Y también tienen su presencia en el escudo de Santander.

En el actual escudo de Santander aparecen las cabezas de San Emeterio y San Celedonio.

Presiden sobre una representación de un hecho histórico que figura en muchos escudos de villas del cantábrico.

Se puede ver la Torre del Oro de Sevilla. El escudo conmemora la conquista de Sevilla por marineros cántabros al mando del almirante Ramón de Bonifaz y Camargo en el año 1248.

Esta flota en la época del Rey Fernando III de Castilla, remontó el Guadalquivir y rompió las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.

Similar motivo se refleja también en el escudo de por ejemplo Laredo, Castro Urdiales, Santoña, San Vicente de la Barquera, Avilés (Asturias)…

 

 

 

Hasta aquí nuestro pequeño recorrido por la Semanuca en Santander.

Pronto más sobre Santander y Cantabria.

 

Más sobre Santander en El Viajero Accidental.

 

 

Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”

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