Nos vamos hasta el municipio de Bergondo, en la provincia de A Coruña, para conocer el Pazo de Mariñán. Un pazo que se levanta prácticamente en la desembocadura de la Ría de Betanzos. Desde allí divisarás las marismas formadas por los ríos Mendo y Mandeo. 

Cuando hacía el recorrido entre A Coruña y Barallobre en el bus de línea, que los lugareños conocíamos como “el Ideal” (la empresa se llamaba Ideal Auto S.A.), siempre me llamaba la atención el pazo que se divisaba desde la autopista. Si vas en turismo, al ir más bajo, la mayoría de las veces no se ve.

Hoy os voy a contar nuestra visita al Pazo de Mariñán. Os hablaré de lo que allí vais a encontrar.

 

La historia del Pazo de Mariñán se remonta al siglo XV cuando Gómez Pérez de las Mariñas manda construir una torre defensiva. La construcción inicialmente se conoció como “de Bergondo”, no de Mariñán. Gómez Pérez das Mariñas era un noble caballero de la corte de Juan II que participó en las luchas irmandiñas. Estas luchas fueron revueltas protagonizadas entre 1467 y 1469 por el campesinado gallego contra la nobleza por los abusos señoriales que llevaban a cabo. Gómez Pérez das Mariñas se autotituló “Señor de las Mariñas, de Mesía y de Moscoso”, ahí es nada.

 

Desde Gómez das Mariñas el pazo va heredándose de padres a hijos de forma continuada hasta Don Gerardo Bermúdez de Castro y Suárez de Deza, señor de Láncara. Entre la aristocracia de la época era usual sustituir el apellido por el título nobiliario, así comienza a ser conocido como Gerardo Láncara. Como consecuencia el pazo durante años se conoce como el “Pazo de Láncara”. Gerardo Láncara muere en 1936 soltero y sin hijos, y deja cedido el pazo a la Diputación de A Coruña para fines sociales.

Tomando como base esa construcción defensiva de la que hablábamos, es en el siglo XVIII cuando tiene su origen el pazo como tal. Se trata de un conjunto de estilo barroco y neoclásico.

Es un pazo de grandes dimensiones y muy horizontal en el que sobresale únicamente la torre y la chimenea. Estamos hablando de un pazo en forma de U como podéis ver en la foto de portada.

 

La fachada principal del pazo se encuentra en lo que es el patio de armas y está presidida por una escalinata imperial. Nos dan la bienvenida 2 esculturas de 2 sirvientes que reciben al que llega. Hay también dos bancos que servían para atar las cabalgaduras y facilitar la monta de los caballos. Los grabados de las vestimentas de los sirvientes son de tal detalle que sirvieron para fijar la época en la que se realizaron.

Estas escaleras realizadas en granito son un signo de identidad de esta pazo, que lo distingue de otros pazos gallegos por su singularidad y calidad artística. Es una escalinata de gran valor artístico e histórico por la gran cantidad de esculturas, grabados y elementos ornamentales.

La escalera da entrada a una sala a modo de distribuidor desde el que se accede al resto de dependencias. Como ocurre en otras muchas visitas guiadas no está permitido realizar fotos en el interior por lo que no podemos mostrároslo. En esta sala y en otras muchas estancias podemos contemplar algunos cuadros cedidos en depósito por el Museo del Prado. Además de las explicaciones sobre pinturas, la visita guiada se centra mucho en la explicación del mobiliario conservado.

 

 

Existe un dicho popular: “palomar, capilla y ciprés pazo es”, haciendo referencia a 3 condiciones que debe cumplir un pazo. La capilla de este pazo, que está dedicada a San Roque, es de gran tamaño. Tiene 2 puertas. Por la puerta de la parte superior accedían dueños y allegados al pequeño coro o tribuna. Mientras que por la puerta de la planta baja, que forma ángulo recto con la fachada principal de la casa, entraban el resto de asistentes al culto.

Hay que tener en cuenta que la capilla además de su función religiosa cumplía un papel de nexo de unión entre los dueños y los vecinos de los alrededores.

En la reforma que sufrió el pazo en el siglo XVIII la capilla fue completamente transformada. La fachada con campanario y pináculos rematados en bolas son elementos arquitectónicos propios del siglo XVIII. Otro ejemplo sería el retablo que se ajusta totalmente al racionalismo neoclasicista.

 

En la fachada posterior llama la atención su amplia terraza. Funciona como nexo de unión entre el antiguo comedor y el jardín, dando sensación de continuidad entre ellos.

 

En esa fachada posterior destaca sobre todo la escalinata con balaustrada de granito y las esculturas de vasos, fuentes y canales para juegos de agua. Según parece la inspiración viene de algunas grandes escalinatas barrocas de Compostela. Y no sería extraño… Nosotros somos unos enamorados de algunas de ellas como puede ser la de acceso al monasterio de San Martín Pinario o la de la Plaza del Obradoiro, que salvan desniveles importantes.

 

 

En el interior destaca el “gran hogar”, la lareira o chimenea que calentaba el salón y los aposentos de los señores.

En octubre de 1972 el Pazo de Mariñán fue declarado conjunto histórico-artístico.

Entre 1972 y 1975 la Diputación Provincial de A Coruña promovió las obras de reconstrucción y ampliación con un nuevo ala residencial. Antes se le había dado uso como orfanato para niñas. En esta reforma se construyeron 30 habitaciones dobles, cocina, lavandería y comedor. Todo ello se utiliza para congresos y actos promovidos por la Deputación de A Coruña. Impresiona el tamaño del Comedor Real que es resultado de la unión de varias alcobas. Hoy en día puede albergar hasta 60 comensales.

Actualmente el Pazo de Mariñán tiene 3 usos: actos institucionales, centro de cursos y museo del propio pazo. El pazo reúne parte de la colección artística de la Diputación. La verdad es que posee una importante pinacoteca.

 

Otro de los puntos fuertes de este conjunto son los jardines de estilo francés. Tiene especial importancia el parterre que se extiende frente a la fachada trasera. En general la labor de restauración de todos los parterres ha sido muy minuciosa. Son parterres de inspiración clásica francesa. Los bojs recortados tranzan figuras geométricas variadas y blasones.

 

Estamos hablando de 17 hectáreas entre jardines, bosque y cultivos. No podemos dejar de recorrer el paseo ajardinado por la orilla de la ría de Betanzos. Uno de los mayores atractivos que ofrece el Pazo de Mariñán son las vistas de esta ría. Tiene hasta su propio embarcardero. Da la impresión de que la propia ría se integra en el recinto del pazo.

 

 

 

En los años 2006 y 2007 se celebraron dos ediciones de un simposio internacional de escultura en el Pazo de Mariñán. El objetivo era impulsar el acercamiento a la disciplina de la escultura. Como fruto de ello quedaron diversas esculturas que podemos contemplar mientras paseamos por los jardines.

 

No olvidemos que estamos en el espacio Betanzos-Mandeo. Es un espacio catalogado como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales y Lugar de Interés Comunitario incluido en la Red Natura 2000 de Galicia.

Estos jardines forman parte de la Ruta de la Camelia. El equipo de El Viajero Accidental tiene pendiente regresar en invierno cuando estén adornados por cientos de camelias.

¡Nos despedimos hasta entonces!

 

Seguiremos recorriendo Galicia de cabo a rabo.

¡Hasta pronto!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado. Mi opinión es independiente”.

 

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