Fecha última actualización 23/04/2026 por El Viajero Accidental

Hay una pregunta que se repite constantemente en foros y grupos de peregrinos sobre el Camino de Santiago: ¿desde dónde exactamente se sale en Baiona? No es una duda menor. Llegar a una villa que no conoces, con la mochila puesta y sin saber hacia qué calle tirar, es una forma innecesariamente mala de empezar lo que debería ser una experiencia memorable.

Este artículo existe para que eso no te pase.

Por qué Baiona y no otro punto de partida

Conviene aclarar primero en qué contexto se inscribe esta salida, porque no todo el mundo llega con eso claro.

El Camino Portugués por la Costa comienza oficialmente en Oporto y suma cerca de 280 km hasta Compostela repartidos en 13 etapas. Baiona no es, por tanto, el origen histórico de la ruta sino el punto de entrada para quienes quieren hacer el tramo gallego completo sin cruzar Portugal. Desde aquí hasta la Catedral de Santiago hay 124 km en 6 etapas, distancia más que suficiente para obtener la Compostela.

Lo que hace especial este arranque no es solo la logística. Esta localidad es el primer puerto de Europa donde se anunció el descubrimiento de América, con la llegada de La Pinta en 1493. Salir desde aquí tiene, por tanto, un peso histórico que muy pocos puntos de partida jacobeos pueden ofrecer.

Si quieres llegar con toda la información organizada antes de ponerte en marcha, en https://www.mundiplus.com/caminos/a-pie/camino-portugues-costa/camino-de-santiago-desde-baiona/ podrás encontrar etapas, distancias y servicios detallados.

El punto exacto de salida

Sin rodeos: el inicio del Camino en Baiona es la Iglesia de Santa María de la Ribeira, también conocida como Santa María de Baiona, ubicada en el casco antiguo, junto al puerto. Es un edificio románico del siglo XII que actualmente funciona también como parroquia activa. Es allí donde la mayoría de peregrinos sellan por primera vez su credencial antes de ponerse en marcha.

Si no tienes aún el pasaporte del peregrino, puedes conseguirlo en la propia iglesia o en algunos albergues del centro. No lo dejes para después: sin los sellos desde el inicio, puede complicarse la tramitación de la Compostela al llegar a Santiago.

 

Los primeros kilómetros: el casco histórico como prólogo

Uno de los aciertos de esta ruta es que no empieza en una rotonda ni en un polígono industrial. Desde el punto de partida marcado, el recorrido atraviesa las callejuelas del casco histórico. Después, sube por los montes de Baredo a través del barrio de San Antón y continúa por la antigua calzada real hasta el puente románico de A Ramallosa, siempre con el océano a la vista.

En A Ramallosa hay que cruzar un puente de 10 arcos construido sobre una estructura de origen románico, en el punto donde desemboca el río Miñor y da vida a la marisma de la Foz. Es el primer hito natural del recorrido y también el lugar donde muchos peregrinos hacen la primera parada real para tomar algo antes de continuar.

 

Las flechas amarillas están bien señalizadas en este primer tramo, pero conviene llevar una aplicación de navegación descargada —Buen Camino o similar— para los accesos a Vigo. Aquí, la señalización tiende a difuminarse entre el tráfico y las urbanizaciones periféricas.

La primera etapa y lo que te espera en ella

El tramo de Baiona a Vigo (la primera etapa) es el más largo de toda la ruta, con 27 km de recorrido, aunque la dificultad es baja gracias a la orografía suave de la costa. No es una etapa técnica, pero sí exigente en términos de distancia, especialmente si no llevas las piernas bien preparadas. Estrenar botas aquí es uno de los errores más frecuentes y más caros de este Camino.

Durante el recorrido se atraviesan varias playas con vistas directas a las Islas Cíes, una panorámica que acompaña al peregrino prácticamente hasta las puertas de Vigo.

Vista de las Islas Cíes

 

En verano esas playas están llenas de bañistas, lo que genera un contraste curioso entre el espíritu jacobeo y el ambiente vacacional, pero que a muchos peregrinos acaba resultándoles bastante estimulante.

Para entrar en Vigo, la opción más recomendada actualmente es el paseo fluvial del río Lagares, ya que el trazado tradicional por el barrio de Coia ha quedado absorbido por las urbanizaciones y el tráfico.

El recorrido desde Baiona hasta Compostela

Una vez en Vigo, el resto de etapas tiene una lógica muy clara. De Vigo se camina hasta Redondela (16 km), luego hasta Pontevedra (20 km), después hasta Caldas de Reis (21 km), a continuación hasta Padrón (19 km) y finalmente hasta Santiago de Compostela (24 km).

Catedral de Santiago de Compostela

 

Hay un momento concreto del recorrido al que conviene llegar con esa información asimilada: en Redondela el Camino Portugués por la Costa confluye con el Camino Portugués del Interior, y a partir de ese punto los dos trazados avanzan juntos hasta Santiago.

Esto tiene consecuencias prácticas importantes. El número de peregrinos aumenta de forma notable, los alojamientos se llenan con más facilidad y el ambiente cambia. Los tramos entre Baiona y Redondela son, comparativamente, mucho más tranquilos y solitarios. Si valoras ese silencio, disfrútalo en esas primeras etapas.

Cuándo salir desde Baiona

La costa sur de Galicia tiene un clima más benévolo que el norte, con temperaturas más suaves y menor índice de precipitaciones. Eso amplía considerablemente la ventana de tiempo en la que este Camino resulta agradable.

  • La primavera ofrece paisajes espectaculares y temperaturas suaves, aunque el tiempo es más inestable y los chubascos son frecuentes.
  • El verano es la época de mayor afluencia, con los alojamientos más solicitados y las playas del primer tramo en pleno apogeo.
  • El otoño, en cambio, es quizás el momento más equilibrado: menos peregrinos, precios más contenidos y una luz sobre las rías que en pleno agosto simplemente no existe.

Lo que hay que evitar a toda costa es llegar a Baiona sin alojamiento reservado al menos para las dos primeras noches. En temporada alta Vigo se llena, y no tener donde dormir al final de una etapa de 27 km es una experiencia que nadie debería vivir.

Cómo llegar y qué ver en Baiona

Este es otro punto donde muchos peregrinos pierden tiempo innecesario.

Baiona no tiene ni aeropuerto ni estación de tren. Los aeropuertos más cercanos en España son el de Vigo, a 25 minutos, y el de Santiago de Compostela, a hora y media. En Portugal, el de Oporto está a una hora. La opción más habitual es volar a Vigo y tomar desde allí un autobús hasta Baiona que cubre el trayecto directamente.

Si el viaje es en tren, las estaciones más próximas son Vigo, Tui y Guillarei, desde donde se puede continuar en autobús o taxi.

Lo ideal, si el viaje lo permite, es llegar la tarde anterior a Baiona y no directamente el día de salida. La villa merece tiempo propio, como podrás ver a continuación.

Fortaleza de Monterreal

La Fortaleza de Monterreal se extiende a lo largo de más de tres kilómetros de muralla sobre una península que se adentra en el mar. En su interior se pueden distinguir elementos de marcado carácter militar como la Puerta del Sol —la más antigua de las tres entradas—, la Torre da Tenaza, que sirvió como polvorín y prisión, la Puerta Real del siglo XVI con su escudo de la Casa de Austria y la Torre del Príncipe, cuyo origen se remonta al siglo XII.

 

La visita al recinto está abierta al público durante todo el año, y el recorrido por las almenas ofrece vistas directas al océano y a las Islas Cíes.

Museo de la Carabela Pinta

A apenas unos metros, ya en el puerto, está atracada la réplica de La Pinta, la carabela que llegó a Baiona el 1 de marzo de 1493 con el capitán Martín Alonso Pinzón y la noticia del descubrimiento de América. En su interior hay un museo que recrea a los miembros de la tripulación, los indígenas americanos y los objetos traídos del Nuevo Mundo.

La entrada cuesta 2 euros y permite visitar las cubiertas, la bodega y los paneles interpretativos sobre la gesta.

Museo de la Carabela Pinta desde la fortaleza

 

Paseo Marítimo

Ambas visitas se pueden hacer en pocas horas, dejando margen para el paseo marítimo al atardecer. Bordea la bahía con las Cíes en el horizonte y con el ambiente tranquilo de una villa marinera que, al día siguiente, te despedirá con las primeras flechas amarillas.

 

Empezar el Camino habiendo dormido bien y habiendo conocido el lugar desde el que partes es una forma mucho más honesta de vivir la experiencia. Recuerda ir con el calzado probado y no estrenar: las botas nuevas en un primer tramo de 27 km son una garantía de ampollas que condicionarán el resto del Camino.

¡Buen camino!