Fecha última actualización 18/03/2026 por El Viajero Accidental
Pontevedra tiene el segundo casco histórico mejor conservado de toda Galicia.
El hoy llamado casco vello estuvo amurallado hasta finales del siglo XIX, fecha en la que se derriban las murallas debido a su estado de deterioro y para posibilitar el ensanche de la villa.
La ciudad que ahora nos vamos a encontrar posee numerosos premios por su modelo de desarrollo urbano y la progresiva peatonalización de sus calles que comienza, no sin críticas, a finales del siglo pasado.
Cuando un foráneo intenta entrar con su vehículo en el centro de la ciudad comete un gran error, la mejor opción es un parking y caminar por sus calles.
La Plaza de la Herrería es un buen comienzo para adelantarse en su casco histórico. Esta plaza debe su nombre a la ubicación de los herreros en ella durante la Edad Media.

En esta plaza se ubica el Convento de San Francisco, construido en el siglo XIV. La tradición atribuye su fundación a Francisco de Asís. Adosada al convento se encuentra la iglesia gótica de San Francisco. Durante siglos el convento mantuvo una gran actividad, que cesa tras la desamortización de Mendizábal.

Al quedar las instalaciones abandonadas han sido utilizadas para diversos usos. Fue residencia de un gobernador civil, albergó la sede de la Diputación, también fue casa cuartel y sede de Hacienda… Hoy pertenece al Ministerio de Cultura.

Se trata de un edificio de piedra del siglo XVI con arcos en su planta baja que se encuentra en la esquina de la Plaza de la Herrería. Llama la atención por su carpintería roja. Es un buen ejemplo de la arquitectura gallega en pleno casco histórico de Pontevedra. Tiene vistas a la plaza y a los jardines de Casto Sampedro.
La Plaza de la Herrería está contigua a la Plaza de la Peregrina en la que encontramos la Iglesia y el Santuario de la Peregrina, parroquia de San Bartolomé. La Peregrina no es solo la patrona de la provincia de Pontevedra sino también del Camino Portugués a Santiago.
Como podemos observar en las siguientes fotografías, en su fachada encontramos las imágenes de Santiago, la Virgen y San José ataviados con indumentaria de peregrinos.
Esta iglesia tiene la peculiaridad de que su planta tiene forma de concha de vieira, símbolo de los peregrinos y del Camino de Santiago. En su interior la imagen de La Peregrina que hoy contemplamos es del año 1867 y fue tallada por el escultor catalán Luis Vermell. Sustituyó a la imagen de 1776 que había realizado el escultor pontevedrés José de Torres. La talla del Niño es del año de 1814 y es obra de Gambinus.
En las inmediaciones de la Plaza de la Peregrina nos vamos a encontrar la estatua del loro «Ravachol», todo un símbolo en la ciudad. Este animal perteneció a un farmacéutico pontevedrés que lo tenía en su negocio. El loro se hizo famoso por su facilidad para imitar el lenguaje, utilizando frases hilarantes, irónicas y en ocasiones malsonantes que divertían e incluso sonrojaban a los clientes de la botica. Al loro le gustaba estar fuera del local cerca de un banco, le gustaba el bullicio. Fue el propio farmacéutico quien lo bautizó con el nombre de un anarquista alborotador de la época (finales del siglo XIX) ya que el animal tenía un carácter algo rebelde y terco. A su muerte mucha gente acudió a su entierro y hoy en día la ciudad le rinde homenaje en carnavales.
El entierro del loro Ravachol se celebra por todo lo alto el sábado de carnaval. La ciudad se viste de luto, las comparsas recorren las calles llorando la pérdida, para posteriormente asistir al velatorio y funeral del loro. En los últimos años el muñeco que representa a Ravachol se difraza de un personaje de actualidad.

Y una vez visitado el cogollo de la villa nos vamos a disfrutar de lo más bonito de la ciudad: sus calles y plazas.
Algunas de sus plazas estuvieron destinadas a lugar de encuentro y otras tuvieron una función de mercado donde se vendían y compraban distintas mercancías.
De esta forma encontramos la Plaza de la Verdura o la Plaza de la Leña que proveían a los habitantes de la villa de frutas y hortalizas asi como de combustible para sus hogares.

Plaza de la leña
En el centro del casco historico está la plaza del Teucro, una plaza medieval de gran belleza. Debe su nombre al mitico fundador de la ciudad, Teucro, quien según la leyenda siguió a una sirena hasta el lugar donde fundó Pontevedra.
Otro lugar destacable en Pontevedra es el edifico neoclásico que alberga el Liceo Casino, creado para deleite de la alta burguesía. El liceo inicialmente se ubicaba en la plaza del Teucro pero sus instalaciones pronto se hicieron pequeñas para sus actividades culturales, bailes y celebraciones.
Recorriendo el casco histórico nos vamos a encontrar con varias plazas que parece que compiten entre sí con sus pazos o palacios barrocos de estilo gallego.
Entre ellas destaca la Plaza de Mugartegui o de la Pedreira. En ella se encuentra el pazo barroco de Migartegui. Era conocida como Plaza de los Canteros porque allí era el lugar donde ejercían su actividad estos profesionales.
Otro lugar imprescindible es la plaza dedicada al almirante Méndez Nuñez, con edificios de arquitectura gallega tradicional. La plaza también es de origen medieval, se edificó en el lugar donde se hacía el mercado tradicional, en el llamado «campo da feira». Las transformaciones urbanísticas dieron lugar a este preciosa plaza.

La ciudad que en su día fue un puerto de relevancia llegó a contar con gremio de mareantes de gran importancia para el desarrollo de la villa. Este gremio impulsó y financió un templo que les guiase y protegiera en su difícil trabajo. Para ello, Pontevedra que entonces pertenecía a la diócesis de Santiago de Compostela solicitó el permiso del arzobispo Fonseca para construir la Basílica de Santa María la Mayor, ubicada en una pequeña colina. Al estar en lo alto se veía desde distintos lugares, ya que entonces la ciudad contaba con menos edificaciones.
El templo de estilo gótico tardío ha sido recientemente restaurado, sus fachadas son una preciosidad.
Y no podemos terminar la visita de Pontevedra sin acercarnos a las riberas del río Lérez y disfrutar de los distintos puentes que lo superan. Uno de ellos es el Puente del Burgo o Ponte do Burgo, el puente de piedra que da nombre a la ciudad.

Muchos de estos lugares los hemos visitado con un guía turístico ya que en nuestra última visita a Pontevedra decidimos apuntarnos a una visita guiada con Civitatis para conocer y ver la ciudad de una manera diferente. Si viajas en grupo puede resultaros muy interesante contratar un tour privado.
Te dejamos aquí el enlace por si te parece interesante probar esta experiencia.
Sinceramente pensamos que Pontevedra bien se merece un paseo para entender por qué se ha convertido en una de las ciudades más vivibles de Europa por su calidad de vida y por su buen ambiente… ¡Anímate a conocerla si aún no lo has hecho!
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