La villa costera de Ares se encuentra en el corazón del golfo Ártabro. Este golfo está formado por las rías de A Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol. Fue el geógrafo Otero Pedrayo quien lo denominó así en homenaje a los pobladores originarios de la zona, a quienes los romanos llamaron ártabros. 

Ares es un precioso pueblo pesquero que hoy vive del turismo, como otros muchos de nuestro litoral gallego. Pero no se puede olvidar que antes el mar y la emigración fueron su sustento.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX fueron muchos los lugareños que debieron marchar para mejorar sus condiciones de vida. Desde el puerto de A Coruña muchos embarcaron hacia la tierra prometida. El destino era América, fundamentalmente La Habana. Como ejemplo en la siguiente foto de la exposición “Os Adeuses” vemos el trasatlántico Begoña a su paso por el Castillo de San Antón de A Coruña.  Tal es así que en el actual barrio habanero de Casablanca existía un asentamiento de barracas en el que se cobijaban los emigrantes más humildes llamado O Peixiño. Muchos provenían de Ares, Mugardos, Ferrol…

 

Algunos emigrantes no retornaron. Sin embargo otros volvieron con un buen colchón económico. Ello les permitió emprender negocios, construir una buena casa siguiendo la estética de las casas coloniales de ultramar o incluso construir escuelas que fomentaron la prosperidad de sus localidades de origen. Un claro ejemplo de ello es la Escuela de la Alianza Aresana de Instrucción, que había sido fundada en La Habana en 1904 por dos docenas de emigrantes de Ares. Fue la primera sociedad de instrucción gallega en América. Con los primeros planos enviados desde Cuba se abrió el primer pabellón en 1909. El arquitecto encargado de la obra fue Rodolfo Ucha Piñeiro.

 

Fruto del esfuerzo de la emigración hoy podemos disfrutar de preciosas casas indianas. Algunas son urbanas y están integradas en el casco histórico. Otras se edificaron en parcelas en el campo de forma que se convierten en auténticas villas indianas edificadas en el rural.

 

El ejemplo por excelencia de arquitectura indiana lo encontramos en Redes. Es un pequeño pueblo marinero enclavado en la ría de Ares. Pertenece a la parroquia de Camouco. Redes debe su nombre al arte de pesca usado por los marineros en su faena diaria. En su puerto aún podemos encontrar una cabria. ¿Sabéis lo qué es una cabria? Nosotros lo descubrimos en Redes. Es una construcción de madera de 5 palos, tres verticales y dos horizontales. En ella se ponían a secar los aparejos de pescar la sardina. Estos aparejos eran tradicionalmente de algodón y la humedad los pudría. Por ello se utilizaban para poner las redes a airear y secar una vez terminada la faena.

La riqueza arquitectónica de este pueblo es apabullante. Es suficiente con llegar a su plaza central, la praza do Pedregal, para maravillarse con las casas. Su belleza no pasó desapercibida para el director Pedro Almodóvar, quién rodó allí su film “Julieta”. Creemos que Redes merece por sí solo un artículo y se lo dedicaremos.

 

Pero el pasado indiano de Ares puede observarse en numerosas parroquias, villas y lugares. Por eso desde hace unos años Ares celebra su fiesta indiana, el Ares Indiano, con numerosas actividades.

En este año 2021 se ha celebrado la IV edición. Ha sido durante el fin de semana del 21 y 22 de agosto. Entre las actividades se organizan exposiciones y talleres. En esta ocasión ha habido tres exposiciones: Os adeuses I en la Alianza Aresana, Ares e o mar en el exterior del Ayuntamiento y Os Adeuses II en A Tenencia en Camouco.

 

Son muchas las actividades que se organizan. Por nuestro espíritu viajero ha habido dos que nos parecieron especialmente interesantes: las rutas guiadas en bus histórico y en barco por la ría de Ares. En el bus se podían elegir 3 recorridos distintos, el más completo de ellos entre Ares, Cervás y Redes. En cuanto al recorrido en barco por la ría quizá os interese saber que se puede realizar todos los sábados y domingos desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre.

 

Sin despreciar obviamente la concentración de coches históricos, las proyecciones de documentales, el showcooking… y muchas otros actos que se celebran. Hay además actividades paralelas como la venta de artesanía en puestos a lo largo del paseo marítimo, el puesto de información municipal en el exterior de la Alianza Aresana o el stand de época que monta la Sociedad Cultural O Tilo, presidida por Mar Bujones. En este stand además de contemplar objetos de la época puedes también sentarte y fotografiarte totalmente ambientado.

 

La localidad de Ares vuelve durante dos días al siglo XIX y comienzos del XX. La fiesta del Ares Indiano pone en valor la huella de las gentes de Ares y de las parroquias de Cervás y Camouco que viajaron a Cuba y a otros lugares de América y a la vuelta construyeron sus casas indianas. Residentes y visitantes disfrutan de esta fiesta ataviados al modo de la época y El Viajero Accidental lo vivió con ellos.

 

 

 

Luz Picos, editora de El Viajero Accidental, con Alma Barrón, concejala de cultura del Concello de Ares, y Sara Martínez, informadora turística de Ares.

La fiesta “Ares Indiano” se celebra una vez al año. Pero os aseguramos que cualquier momento es bueno para acercarse a Ares. Podréis disfrutar del legado indiano que atesora esta villa marinera y sus parroquias.

¡Nosotros, sin duda, volveremos!

 

Nota de la autora: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo. No tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

 

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