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En un maldito lugar de la Mancha _ José Juan Picos

Jandro Feito es el autor de la novela La caricia del verdugo, que podríamos incluir en el género de novela negra, en el que el autor es, además, un lector avezado. Feito es asturiano y lo lleva muy a gala, tanto como la sinceridad de sus opiniones, de la que se puede ver una muestra en sus activas redes sociales. Por todo ello, su opinión sobre la novela En un maldito lugar de la Mancha es, además de autorizada, digna de todo crédito.

Lo primero, y una de las mejores cosas que puedo decir de En un maldito Lugar de la Mancha, es que para nada pensaba yo comprar esta novela ni ninguna otra en el momento en que salió. Más que nada porque estaba hasta arriba escribiendo y ni se me ocurría ponerme a leer libro ninguno. Pero me llamó la atención el título y la sinopsis (sabido es que soy muy fanático de don Miguel, particularmente de El Quijote), así que decidí echarle un vistazo a los capítulos gratis de Amazon… Segundos después me había descargado el epub sin pensármelo.

Y es que si algo tiene es lo original y rompedor. Difícilmente se imagina uno lo que le espera ante de empezar a leer. Una historia de fantasía —¿Épica? ¿Literaria? ¿Oscura?— definitivamente difícil de clasificar, cosa que siempre me encanta; que mezcla una particular versión del imaginario cervantino con una miscelánea y adaptación aún más particular de distintos mitos europeos, desde celtas hasta guanches, y ubicada en el imperio de Felipe II con la precisión histórica de un auténtico documental.

Es enorme la cantidad de referencias, anécdotas y ubicaciones rigurosamente históricas que José Juan nos descubre a lo largo de la novela, con tanta profusión de detalles como oficio a la hora de narrar con ritmo y con gracia. Esto me lleva al tercer aspecto —entiéndanse la originalidad y una labor de documentación titánica como los dos primeros— que sobresale en “En un maldito lugar”: la calidad narrativa es incontestable, tanto en forma como en fondo.

Tengo que destacar la capacidad del autor para darle colorido al texto, y hacer que nos imaginemos tanto personajes como entorno, digamos, «en relieve», con iluminación, ruido de fondo y olores incluidos. Tanto en esto, como en una distribución de las escenas muy inteligente que nos va introduciendo alternativamente aspectos de los personajes y de la trama y en un Storytelling muy hábil —me ha gustado particularmente el de la escena de las navajas—, he creído notar que el autor viene muy curtido como guionista. La novela da una sensación cinematográfica general que resulta muy agradable y muy colorida.

La historia se narra principalmente en primera persona, a la particular y muy pintoresca manera de un Sancho “Panza” radicalmente distinto del que en su día creó Cervantes y que, para mí, gracias principalmente a su sentido del humor negro y malicioso, que impregna toda la narración, es el mejor personaje y uno de los puntos más fuertes de este homenaje fantástico. En el otro extremo (como en El Quijote), y después de pasar por un Miguel de Cervantes magníficamente caracterizado como joven poeta, espadachín y pícaro, está Alonso Quijano, un personaje del que espero vayamos sabiendo más en próximas entregas de esta saga, así como de Preciosa, la gitanilla de las novelas ejemplares.

La verdad es que tengo que decir que esperaba más de algunos personajes que fueron magníficamente introducidos—mención y aplauso especial para el licenciado Vidriera ejerciendo de Agente Q— para después no volver a intervenir mucho más. Me imagino que José Juan, como buen guionista, se los reserva para mantenernos expectantes respecto a la segunda entrega que espero poder disfrutar pronto, y es que las últimas páginas de En algún maldito Lugar de la Mancha dejan claro que las aventuras de los agentes de La Espada de Dios no terminan aquí, y que nos espera al menos una segunda parte donde tengo muchas ganas de descubrir la versión que el autor nos ofrece del gran Monipodio, así como, aventuro yo, tal vez también Rinconete, Cortadillo y Ginesillo de Pasamonte.

Y aun así, la verdad es que me hubiera gustado que, después de una presentación tan rompedora, una puesta en situación histórica tan detallada y una profusión de detalles tan impresionante, José Juan nos hubiese regalado algún capítulo más de trama, y tal vez un final más definitivo y apoteósico.

La verdad es que la novela se me terminó cuando mejor me lo estaba pasando, de modo que aquí hay un lector expectante de ver qué derroteros toman las aventuras de Miguel, Sancho y compañía. José Juan, además de una novela muy entretenida e impresionantemente documentada, ha creado un universo de fantasía tan original como atractivo y bien cimentado, por lo que las posibilidades para futuras entregas son casi ilimitadas; más aún teniendo en cuenta la imaginación de autor, que es para quitarse el sombrero.

Sólo me queda felicitar a José Juan por su trabajo, y sobre todo por una de esas pocas ideas realmente originales que, a mí particularmente, como amante de Cervantes, de la mitología europea y del Steampunk —no es, pero se me antoja cierto aire— sólo necesitó segundos para engancharme.»

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Nota del autor: “No he recibido ningún tipo de compensación (económica o no) por escribir este artículo, no tengo conexión material con las marcas, productos o servicios que he mencionado y mi opinión es independiente”.

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